Un epitafio para el FMLN - Diario Digital Cronio de El Salvador
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Un epitafio para el FMLN

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Douglas Farah y Caitlyn Yates de la NDU de Washington escribieron un informe que relata que el robo al pueblo venezolano hecho a través de la iniciativa ALBA en 11 países terminó lavando $28,000 millones. De estos $1,100 millones fueron prestados por ALBA petróleos de El Salvador a 8 compañías panameñas que igualmente eran controladas por afines a la izquierda salvadoreña, este dinero terminó en bancos de las Islas Vírgenes Británicas; Caimán; Belice, Suiza y Rusia. Sigfrido Reyes no es más que la punta del iceberg de otros reputados testaferros que se prestaron a crear empresas de papel para lavar dinero.

No se vive de la política se vive para la política. Esa es la diferencia entre los buenos y malos políticos. Con el caso de Sigfrido Reyes, los últimos 30 años han quedado evidenciados como décadas de malos políticos. Porque aunque se alegue que dentro del tinglado salvadoreño hubieron buenas personas participando dentro de los dos ex grandes partidos mayoritarios tampoco se puede negar que peor que los actos de corrupción de los políticos malos fueron el silencio o consentimiento que los políticos buenos dieron a esos ladrones que jurando cumplir las leyes con su mano alzada robaron descaradamente a una nación pobre y enferma como la nuestra.

¿Y el FMLN de Oscar Ortiz? pues ha descubierto que un incendio se apaga con fuego y una inundación se detiene con agua. Al acusar al sistema de persecución política obvian que esta ocurre en la Nicaragua de los Ortega-Murillo o en la Venezuela del madurismo y que perseguir políticos corruptos no es violentar los derechos políticos de nadie. Contrario sensu ellos han terminado (no solo asesinando como hemos sabido en detalle recientemente con el caso Mayo-Sibrian) sino traicionando a los muchos heroicos jóvenes estudiantes y campesinos que murieron bajo el régimen militar desde Maximiliano Hernández Martínez hasta Carlos Humberto Romero. Así de grave es la traición al pueblo y que bueno que nunca triunfó su revolución.

Al hombre superior nunca se le conocerá por pequeños asuntos (corrupción) porque estará ocupado con las grandes preocupaciones. Por contrario al hombre inferior siempre se le conocerá por los pequeños asuntos. Los robos de la izquierda salvadoreña se produjeron por una sencilla razón, cayeron en la trampa que les dejó ARENA: de que triunfar en la vida es acumular dinero y, que, quien no hace dinero no puede ser feliz. Y no se trata de ir en contra de la mística del trabajo, esfuerzo, ahorro que legítimamente puede otorgar riqueza sino de seducirse por esa verdad que camina por los corrillos políticos de que la corrupción es la manera más rápida para llegar a la felicidad y de que quien no lo haga es tonto. Sigfrido Reyes por un tiempo pensó que los tontos éramos nosotros, los ciudadanos y, calculó que lavar dinero y traficar influencias desde la burbuja del poder eran validas para los revolucionarios que sobrevivieron a la guerra civil. Pero las burbujas estallan.

Corolario:

La política no se arregla con dinero. Se arregla con pasión. El dinero empareja barrancos también puede pagar cirugías plásticas pero nunca cambiará la realidad nacional, la de los pobres, la de la mayoría.

Por eso un representante del pueblo debe vivir como vive la mayoría de esas gentes que representa o luchar para que este pueblo no tenga carencias. Esa es la esencia de una república democrática que sustentará sus decisiones por mayoría. Quizá tener una izquierda como la salvadoreña explica mejor el voto popular los 20 años de ARENA: que mejor nos gobernara una minoría que ya sabemos como son y, no, un FMLN infantil que luego se transforma en lo que siempre criticó.

Parafraseando a Lao Tsé para un epitafio del FMLN: el hombre vulgar cuando empieza una gran obra siempre la echa a perder por su corrupción.

ESCRITO POR MARVIN AGUILAR. Analista político, Culturologo, graduado de la Universidad Estatal de Moscú. Cineasta documentalista. Columnista.

@_aguilarumana

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El hambre aprieta más por la pandemia: “Por favor, me regala cinco centavos…”

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De nuevo, los más vulnerables son las primeras víctimas en tiempos de crisis. En San Salvador, ha surgido un nuevo fenómeno: personas, sobre todo mayores, con vasitos plásticos en mano pidiendo ayuda a todo el que pueden.

Su tarea no es nada fácil con esta emergencia. Por una parte, se rebuscan para sobrevivir, pero corren el grave riesgo que al no justificar su permanencia en la calle sean enviados a cuarentena.

Solo en la capital, millares pasaron del empleo por cuenta propia a la inactividad total. Y tras esos miles hay familias, algunas veces numerosas y con enfermos, que ahora sufren de manera directa las secuelas económicas de la pandemia.

Hace unos días alguien tocó a la puerta. Era una sexagenaria, estatura pequeña, piel curtida, pelo cano recogido en moño. Su enorme delantal de tres bolsas, con revuelos en blanco, la delató como posible vendedora.

“Por favor, me regala cinco centavos…”, dijo de una manera suave, amable, mientras extendía en su mano derecha un vasito de plástico celeste.

No demostró estar en condición de calle. Su camiseta amarilla de cuello redondo y su falda gris, por supuesto su enorme delantal, todo estaba muy limpio.

Tras recibir la ayuda, se retiró agradeciendo. “Voy de puerta en puerta”, comentó.

El hambre aprieta más por la pandemia y esto se evidenció con creces el pasado lunes cuando miles y miles abarrotaron los CENADE en busca de la ayuda ofrecida. Esto, sumado a los testimonios de quiénes, tras contar sus desgracias personales y familiares en la televisión, se topaban con la amarga noticia de no ser beneficiarios con los $300.

Que si fue el mejor sistema de entrega. Que si hay trasfondo político… Cada quien responderá lo que considere “apropiado”.

Lo inequívoco es que nuestra gente ha sufrido y sigue sufriendo. No veo a los grandes comerciantes, empresarios y restauranteros, por no decir más, obsequiando comida o productos de primera necesidad (o quizá ya llevaron su aporte al Centro de Acopio Nacional en CIFCO).

En California, Estados Unidos, ya hay un grupo de restauranteros latinos cocinando todos los días para obsequiar a quien lo necesite. A diferencia de nuestro país, allá los pobres tienen carros y las filas de vehículos para recoger un poco de comida parecen interminables. ¿Y aquí?

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«Es mejor que estés encerrada… ¡Te extraño tanto!», la carta de un hijo a su madre de 92 años en El Salvador

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Imagen de refrencia.

El COVID-19 nos distanció físicamente hace un mes. Y es que sos, al igual que el resto de tus compañeras de destino, la víctima perfecta de esta pandemia que cada día amenaza a nuestro país con decenas de contagios e irremediables pérdidas de vidas, valiosas todas.

Todavía resuena la voz al otro lado del teléfono informándome: “Ya dimos la orden de cerrar. Nadie entra…”

De inmediato, recordé la última visita que te hice. Estabas acostada mirando al techo. Al llamarte por tu nombre giraste tus ojos pequeños y profundos. Como siempre, no me reconociste… no porque me hayas olvidado por capricho sino como dirías, vos misma, a partir de tu creencia católica: “¡Es cuestión de Dios!”.

Como sea, esa tarde de domingo seguiste en cama incluso hasta la hora de cenar. Recuerdo la comida: frijoles molidos, plátano con canela, pan francés y atol.   

Cada vez que me toca alimentarte imagino que así lo hacías conmigo cuando era un niño, bocado a bocado, sorbo a sorbo. Siempre te digo: “vaya otro bocado” y vos como todo pajarito tierno que abrís la boca para recibir la comida.

Como dicen quienes te cuidan, el que tengás buen apetito es el mejor síntoma de que todo marcha bien.

¿Quién diría? Ya son 92 cumplidos. Suena tan lejos la fecha de tu cumpleaños: 14 de febrero de 1928… Y por increíble que parezca, ya pasaron nueve años desde que tu mente empezó a perderse en tiempos antiguos.

Un mes, como te digo, ya pasó un mes. Y habrán de pasar más hasta que volvamos a encontrarnos. Duele no verte, pero estoy seguro que el encierro que te han impuesto puede ser clave para que no se repitan historias como las de España donde decenas de mayores, en centros de cuido, fueron presa fácil del coronavirus.

Tampoco deseo saber que, de contagiarte, los médicos informen que por tu edad ya no pueden invertir esfuerzos en vos. Dolería saber esto, sobre todo, cuando en Italia, Alma Clara Corsini logró sobrevivir a la pandemia a sus 95 años, es decir, ella tiene tres años más que vos.

Alma Clara se ha considerado el símbolo de esperanza para Italia, en medio de la tragedia que implica el fallecimiento de más de 59,000 ciudadanos y el contagio de millares más.

Es mejor que estés encerrada. Te extraño. Pero es mejor que dentro de algunas semanas nos reencontremos para seguir compartiendo la vida. Vos en tu mundo de tiempos antiguos, yo alimentándote bocado a bocado, sorbo a sorbo, para retribuirte un poco de lo que hiciste por mí.

¡Te quiero mamá!

Columna: Filipeando

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Hoy hubo un error, pero no del Presidente, sino de todos

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Ayer en la noche vi estas fotos. Es en Europa, en España, en Madrid. Es un «hospital» para pacientes que aún no necesitan respirador, solo oxígeno por el momento. Las fotos parecen de una película, provocan terror.

Lo que vimos ahora en los CENADE sí es improvisación. Claro que hay improvisación, como la hubo en China, Italia, España, Estados Unidos. Improvisación como la que hay en ese hospital. Simplemente, el mundo no estaba listo.

En estas fotos estamos viendo la improvisación de un gobierno de primer mundo. Y asustan esas imágenes. Y cuando oigo que algunos dicen que el Gobierno mete miedo y vende alarmismo, me pregunto, qué creo que hubiera preferido esa gente: que su gobierno les hubiera metido miedo y tal vez no se hubieran enfermado… o el miedo a la muerte que sienten ahora.

Lo que vimos ahora es la improvisación de que en tanto año nunca nadie hizo un mapa de la pobreza, de que el FMLN y ARENA se lavaron las manos cuando tuvieron la oportunidad de cambiar las cosas… y de que nadie, llámese Cristiani, Flores, Saca, Funes, Cerén, en tanto año no hicieron nada por combatir la pobreza desde su raíz.

Hoy lo que salió a las calles es la mejor fotografía de esa corrupción, de esa falta de educación, de un buen sistema de salud, de un sistema excluyente que hemos sufrido por décadas. Hoy lo que se vio en las calles fue el mejor retrato de los 40 o 50 años de injusticia social y de gobiernos que han saqueado este país.

Como dijo el Presidente Bukele, habrán errores, ojalá lo de hoy no se traduzca en infectados como desearan algunos para tener una herramienta con qué atacar al Gobierno. Pero cada país ha cometido errores: China ocultando información, España e Italia reaccionando tarde, Estados Unidos priorizando la economía antes que la gente; Alemania que no cerró fronteras. Y así una larga lista de errores. El Salvador lo cometió tratando de alimentar a miles de familias desesperadas.

Pero gracias al «error» de hoy también han habido y habrá miles de familias que van a poder cobrar ese dinero en los bancos. Y con una familia pobre que cene hoy, con una familia necesitada que llene la refri hoy, con una familia que compre sus medicinas hoy, será menos pesado ese error.

Y el último error es de nosotros como alguien privilegiado de tener acceso a internet, a informarnos…. y de no tener empatía por la gente que no tiene acceso a esos recursos. Cuántos llegaron hoy porqué nadie le ayudó a buscar su DUI en la página, porqué no nos unimos como país en buscar hacer un mínimo favor a los demás.

Si hoy fue por $300 pesos, se imaginan las imágenes que vamos a ver cuando estemos todos enfermos y peleemos por entrar a un hospital, por meter a nuestros papás, a nuestras madres, a una pareja, a un hijo, a un hermano, a una hermana, a un amigo. Eso no es que el Gobierno nos venda miedo, es que sí debemos de tener miedo. Miren las caras de cansancio, de miedo, de impotencia del personal médico que sale en esas fotos.

Hoy hubo un error, sin duda. Pero no de una persona, pero no del Presidente, sino de todos… incluyéndome.

Los que nunca se equivocaron fueron toda ese gente pobre, hambrienta y desesperada. Ellos no. Nosotros nos equivocamos con ellos.

P.D

Las imágenes fueron tomadas del periódico ABC de España. De un «hospital» de emergencia en Madrid.

Christian Guevara es un ex periodista y publicista, especialista en campañas digitales en toda Latinoamérica.

Fue uno de los confundadores de la primera agencia de publicidad digital de El Salvador. Es también miembro de Nuevas Ideas.

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