Lecturas Políticas II: El canibalismo político en lo mediático

La política real tiene dicho en su estricto sensu, como la ilustración espléndida y variada en amplia gama de expresiones que pueden iluminar a los ciudadanos para el ejercicio de sus deberes y derechos constitucionales. El escenario es la lucha política que tiene como finalidad la obtención de una cuota mayor o menor de poder político pleno; que se explica con la actuación de los actores partidarios en el desempeño de las funciones para los cuales fueron electos. Por ser ese el mecanismo de la Democracia Representativa y Democrática.

En contrario sensu, también, da pie para los desaciertos y abusos en nombre de la libertad política, y los derechos civiles de todos los ciudadanos; pero como no hay rima sin son, nos percatamos de cuando emerge en la escena política el antropófago político social. Usted como yo, lo confundimos por su apariencia, pero es el mismo sujeto social en varias personalidades conocidas o virtuales; los lee, los mira, los identifica en la media pública, expresándose como libertarios, aunque encadenados a sus patrocinadores y conductores de la línea editorial en sus tareas noticiosas.

Entendemos por canibalismo político la feroz lucha que se libra en el fenómeno político partidario nacional, cuyas características nos dicen quiénes son esos actores políticos en posición de ataque, que muestran un rostro avinagrado en las imágenes televisivas y en los medios digitales; el lenguaje agresivo y patán de los entrevistadores disfrazados de periodistas que muestran un desconocimiento de la realidad nacional, que lo apañan por seguir el guion editorial que les mandan seguir sus patrocinadores, ya no basta la “menta en dólares” que aplaca las bocas sucias y procaces en las entrevistas, estos sujetos sociales convertidos en devoradores anti políticos muestra su perturbada expresión facial y el emocional encono.

Es evidente cuando en el ejercicio consiente de la libertad de expresión mediática de que gozan como ciudadanos de un País democrático; arremeten arropados en su carnet de operador noticioso, con sin o fuero y sin presuntas responsabilidades en sus opiniones, la libertad que no se ejerce en ninguna sociedad bajo régimen dictatorial. Pero aquí en tierra de Alicia si es posible.

Mientras la sociedad política partidaria proclama la necesidad de “discutir ideas y propuestas programáticas”, lo cierto es que hoy lo que más destaca es el linchamiento personal, la búsqueda de cualquier pequeño detalle que sirva para desacreditar a los principales actores públicos. Consolidándose entonces, todo un escenario de ofensas que no vacila en recurrir a la mentira y la calumnia, en el afán de obtener notoriedad pública ante una cantidad de consumidores de noticias que difícilmente disciernen entre los medios de expresión serios y los indecentes.

Las redes sociales convertidas en inodoros públicos, son la expresión del Canibalismo Político. Pero no todo está perdido, los periodistas honestos y éticos, pueden ejercer una influencia positiva en este maremágnum social; el futuro depara mejores horizontes a los buenos periódicos, a sus periodistas y editores; que hoy tienen la magnífica oportunidad de mejorar sus competencias profesionales con periodismo de investigación científica social.

Autor: Julio Palacios

Abogado de la República