La protesta ciudadana es por el aumento de impuestos - Diario Digital Cronio de El Salvador
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La protesta ciudadana es por el aumento de impuestos

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Los abucheos al presidente en el National Park de Washington DC pidiendo que lo metan preso el pasado 27 de octubre anuncian el inicio del impeachment al que será sometido Donald Trump por delincuente. Mintió a su pueblo. Si bien el empleo, buena marcha de la economía está en records históricos arrastra dos grandes obstáculos para ser un éxito que le permita la reelección: es lenta para las demandas urgentes de una sociedad de primer mundo (agravada por la guerra comercial con China) además de ser manifiesta una concentración de riqueza que acrecienta la desigualdad entre los estadounidenses.

El miedo a perder su hegemonía mundial hizo del lema de Trump “hacer grande a América otra vez” un seductor catalizador de las esperanzas del WASP (White, anglo-saxon and protestant) de volver a la época de oro de los 50`s y 60`s. Los colegios electorales (no el pueblo) para liberar presión de la olla política que hervía contra el establishment lo eligieron presidente. Pero Donald Trump un empresario inculto y mafioso ignoraba que la realidad económica mundial había cambiado desperdiciando una buena oportunidad. De allí que su estrategia de bienes raíces llevada a la política fracasara. EE.UU. perdió la guerra comercial contra China que prometía devolver las fábricas a los obreros estadounidenses.

¿La clave de la victoria China? Hacer agua a EE.UU. que ha devenido en una potencia financiera basada en una moneda fiat (dólar) que tiene como único respaldo su fuerza militar mientras China conocedora de su realidad tiene el yuan contante y sonante respaldado por oro y, que, en una alianza militar indestructible con Rusia les permite hacer una dupla dinámica y atractiva para la economía y geopolítica.

Es sencillo pero complejo explicar lo que sucede en el mundo. Básicamente estamos a las puertas del fin  unilateralista estadounidense iniciado desde la caída de la URSS. De facto viendo los fracasos geoestratégicos militares de Trump en Siria, Corea del Norte, Irán, Turquía o Venezuela ya dio inicio el trilateralismo que compartirán –se tarde en aceptar o no- China, Rusia con EE.UU.

II            

La base económica que acompañó el unilateralismo propuesto e impulsado por Estados Unidos era la globalización y el neoliberalismo. Finalmente estos dos pilares han sido derrotados, uno por Donald Trump al imponer el nacional-populismo y el segundo, por los pueblos afectados por las políticas económicas impulsadas por el FMI-BM u organismos similares amparados en la teología económica del bautizado consenso de Washington.

Sudan, Grecia, Argentina, Haití y Portugal son ejemplos clásicos de los errores del neoliberalismo. Igual podríamos con las protestas vistas por 10 días sumar al alumno aventajado de los chicago boys: Chile y, desde luego, El Salvador con la anunciada por Alfredo Cristiani teoría del rebalse en 1989, la privatización de las pensiones por Armando Calderón Sol; la dolarización de Paco Flores que prometió hacernos el Hong Kong de Centroamérica. Esto que ya era una bomba de tiempo obligó a Tony Saca a llamarse gobierno con rostro humano implementando una serie de medidas paliativas sin entrarle al problema económico. El FMLN incapaz cuando menos de lograr la paz social, administró el sistema económico neoliberal e incluso se animo a privatizar CORSAIN y vender parte del oro nacional desaprovechando el proyecto ALBA para crear un aparato productivo agrícola y no hizo nada ante el aumento de la migración de salvadoreños tanto interna como hacia el exterior. Todas fueron promesas fracasadas plagadas de corrupción, castigadas el 3F pasado.

Corolario:

¿Qué lección nos dejan las protestas contra los impuestos en Líbano, Ecuador, Irak, Chile, Francia, los fracasos económicos de Venezuela, las desigualdades del triángulo norte de Centro América que depositaron la esperanza personal en el narco, migración o corrupción?  Que el sistema económico que deberíamos impulsar es el neoclásico, aquel que sostiene que invertir en capital humano potencia el crecimiento. Más matemáticas, más profesionales, gente feliz y educada solo lo puede lograr un gobierno de personas para personas.

La solución del despegue económico nacional pasa por las MYPES, cierto, pero por la MYPES agrícolas o tecnológicas antes que las de servicios que son las que predominan desde hace 30 años y no lograron sacarnos del estancamiento económico.

Los problemas salvadoreños se derivan del incumplimiento del artículo 118 de la Constitución. De allí se originan las crisis de desempleo y que el dinero no alcance a fin de mes. Entonces si la clase política está decidida a no cumplirlo (art 118) obligada esta a entender como lo decía Adam Smith (fundador del capitalismo) que no puede haber una sociedad sana y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.

Dispuestos a ignorar el 118 Cn. Debemos entonces aceptar que la educación, salud, empleo y pensiones nunca serán suficientes para todos y nunca de calidad a quienes lleguen, que eso hará siempre pender de un hilo la seguridad pública y que nunca la clase política dejará de decepcionarnos. La paradoja salvadoreña radica en el miedo a reconocer que entre menos educados más conservadores (cerebro concreto) y entre más educados más liberales (cerebro abstracto). 



ESCRITO POR MARVIN AGUILAR. Cineasta documentalista. Columnista.

@_aguilarumana
      

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El hambre aprieta más por la pandemia: “Por favor, me regala cinco centavos…”

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De nuevo, los más vulnerables son las primeras víctimas en tiempos de crisis. En San Salvador, ha surgido un nuevo fenómeno: personas, sobre todo mayores, con vasitos plásticos en mano pidiendo ayuda a todo el que pueden.

Su tarea no es nada fácil con esta emergencia. Por una parte, se rebuscan para sobrevivir, pero corren el grave riesgo que al no justificar su permanencia en la calle sean enviados a cuarentena.

Solo en la capital, millares pasaron del empleo por cuenta propia a la inactividad total. Y tras esos miles hay familias, algunas veces numerosas y con enfermos, que ahora sufren de manera directa las secuelas económicas de la pandemia.

Hace unos días alguien tocó a la puerta. Era una sexagenaria, estatura pequeña, piel curtida, pelo cano recogido en moño. Su enorme delantal de tres bolsas, con revuelos en blanco, la delató como posible vendedora.

“Por favor, me regala cinco centavos…”, dijo de una manera suave, amable, mientras extendía en su mano derecha un vasito de plástico celeste.

No demostró estar en condición de calle. Su camiseta amarilla de cuello redondo y su falda gris, por supuesto su enorme delantal, todo estaba muy limpio.

Tras recibir la ayuda, se retiró agradeciendo. “Voy de puerta en puerta”, comentó.

El hambre aprieta más por la pandemia y esto se evidenció con creces el pasado lunes cuando miles y miles abarrotaron los CENADE en busca de la ayuda ofrecida. Esto, sumado a los testimonios de quiénes, tras contar sus desgracias personales y familiares en la televisión, se topaban con la amarga noticia de no ser beneficiarios con los $300.

Que si fue el mejor sistema de entrega. Que si hay trasfondo político… Cada quien responderá lo que considere “apropiado”.

Lo inequívoco es que nuestra gente ha sufrido y sigue sufriendo. No veo a los grandes comerciantes, empresarios y restauranteros, por no decir más, obsequiando comida o productos de primera necesidad (o quizá ya llevaron su aporte al Centro de Acopio Nacional en CIFCO).

En California, Estados Unidos, ya hay un grupo de restauranteros latinos cocinando todos los días para obsequiar a quien lo necesite. A diferencia de nuestro país, allá los pobres tienen carros y las filas de vehículos para recoger un poco de comida parecen interminables. ¿Y aquí?

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«Es mejor que estés encerrada… ¡Te extraño tanto!», la carta de un hijo a su madre de 92 años en El Salvador

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Imagen de refrencia.

El COVID-19 nos distanció físicamente hace un mes. Y es que sos, al igual que el resto de tus compañeras de destino, la víctima perfecta de esta pandemia que cada día amenaza a nuestro país con decenas de contagios e irremediables pérdidas de vidas, valiosas todas.

Todavía resuena la voz al otro lado del teléfono informándome: “Ya dimos la orden de cerrar. Nadie entra…”

De inmediato, recordé la última visita que te hice. Estabas acostada mirando al techo. Al llamarte por tu nombre giraste tus ojos pequeños y profundos. Como siempre, no me reconociste… no porque me hayas olvidado por capricho sino como dirías, vos misma, a partir de tu creencia católica: “¡Es cuestión de Dios!”.

Como sea, esa tarde de domingo seguiste en cama incluso hasta la hora de cenar. Recuerdo la comida: frijoles molidos, plátano con canela, pan francés y atol.   

Cada vez que me toca alimentarte imagino que así lo hacías conmigo cuando era un niño, bocado a bocado, sorbo a sorbo. Siempre te digo: “vaya otro bocado” y vos como todo pajarito tierno que abrís la boca para recibir la comida.

Como dicen quienes te cuidan, el que tengás buen apetito es el mejor síntoma de que todo marcha bien.

¿Quién diría? Ya son 92 cumplidos. Suena tan lejos la fecha de tu cumpleaños: 14 de febrero de 1928… Y por increíble que parezca, ya pasaron nueve años desde que tu mente empezó a perderse en tiempos antiguos.

Un mes, como te digo, ya pasó un mes. Y habrán de pasar más hasta que volvamos a encontrarnos. Duele no verte, pero estoy seguro que el encierro que te han impuesto puede ser clave para que no se repitan historias como las de España donde decenas de mayores, en centros de cuido, fueron presa fácil del coronavirus.

Tampoco deseo saber que, de contagiarte, los médicos informen que por tu edad ya no pueden invertir esfuerzos en vos. Dolería saber esto, sobre todo, cuando en Italia, Alma Clara Corsini logró sobrevivir a la pandemia a sus 95 años, es decir, ella tiene tres años más que vos.

Alma Clara se ha considerado el símbolo de esperanza para Italia, en medio de la tragedia que implica el fallecimiento de más de 59,000 ciudadanos y el contagio de millares más.

Es mejor que estés encerrada. Te extraño. Pero es mejor que dentro de algunas semanas nos reencontremos para seguir compartiendo la vida. Vos en tu mundo de tiempos antiguos, yo alimentándote bocado a bocado, sorbo a sorbo, para retribuirte un poco de lo que hiciste por mí.

¡Te quiero mamá!

Columna: Filipeando

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Hoy hubo un error, pero no del Presidente, sino de todos

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Ayer en la noche vi estas fotos. Es en Europa, en España, en Madrid. Es un «hospital» para pacientes que aún no necesitan respirador, solo oxígeno por el momento. Las fotos parecen de una película, provocan terror.

Lo que vimos ahora en los CENADE sí es improvisación. Claro que hay improvisación, como la hubo en China, Italia, España, Estados Unidos. Improvisación como la que hay en ese hospital. Simplemente, el mundo no estaba listo.

En estas fotos estamos viendo la improvisación de un gobierno de primer mundo. Y asustan esas imágenes. Y cuando oigo que algunos dicen que el Gobierno mete miedo y vende alarmismo, me pregunto, qué creo que hubiera preferido esa gente: que su gobierno les hubiera metido miedo y tal vez no se hubieran enfermado… o el miedo a la muerte que sienten ahora.

Lo que vimos ahora es la improvisación de que en tanto año nunca nadie hizo un mapa de la pobreza, de que el FMLN y ARENA se lavaron las manos cuando tuvieron la oportunidad de cambiar las cosas… y de que nadie, llámese Cristiani, Flores, Saca, Funes, Cerén, en tanto año no hicieron nada por combatir la pobreza desde su raíz.

Hoy lo que salió a las calles es la mejor fotografía de esa corrupción, de esa falta de educación, de un buen sistema de salud, de un sistema excluyente que hemos sufrido por décadas. Hoy lo que se vio en las calles fue el mejor retrato de los 40 o 50 años de injusticia social y de gobiernos que han saqueado este país.

Como dijo el Presidente Bukele, habrán errores, ojalá lo de hoy no se traduzca en infectados como desearan algunos para tener una herramienta con qué atacar al Gobierno. Pero cada país ha cometido errores: China ocultando información, España e Italia reaccionando tarde, Estados Unidos priorizando la economía antes que la gente; Alemania que no cerró fronteras. Y así una larga lista de errores. El Salvador lo cometió tratando de alimentar a miles de familias desesperadas.

Pero gracias al «error» de hoy también han habido y habrá miles de familias que van a poder cobrar ese dinero en los bancos. Y con una familia pobre que cene hoy, con una familia necesitada que llene la refri hoy, con una familia que compre sus medicinas hoy, será menos pesado ese error.

Y el último error es de nosotros como alguien privilegiado de tener acceso a internet, a informarnos…. y de no tener empatía por la gente que no tiene acceso a esos recursos. Cuántos llegaron hoy porqué nadie le ayudó a buscar su DUI en la página, porqué no nos unimos como país en buscar hacer un mínimo favor a los demás.

Si hoy fue por $300 pesos, se imaginan las imágenes que vamos a ver cuando estemos todos enfermos y peleemos por entrar a un hospital, por meter a nuestros papás, a nuestras madres, a una pareja, a un hijo, a un hermano, a una hermana, a un amigo. Eso no es que el Gobierno nos venda miedo, es que sí debemos de tener miedo. Miren las caras de cansancio, de miedo, de impotencia del personal médico que sale en esas fotos.

Hoy hubo un error, sin duda. Pero no de una persona, pero no del Presidente, sino de todos… incluyéndome.

Los que nunca se equivocaron fueron toda ese gente pobre, hambrienta y desesperada. Ellos no. Nosotros nos equivocamos con ellos.

P.D

Las imágenes fueron tomadas del periódico ABC de España. De un «hospital» de emergencia en Madrid.

Christian Guevara es un ex periodista y publicista, especialista en campañas digitales en toda Latinoamérica.

Fue uno de los confundadores de la primera agencia de publicidad digital de El Salvador. Es también miembro de Nuevas Ideas.

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