María, la anciana sobreviviente

”Estaba pensando sentada cuando escuché un ruido y vi que se cayó todo“, recuerda María del Tránsito García, de 89 años, cuya edad no le impide hablar con desgano ni describir aquel día cuando la tormenta tropical Amanda botó árboles, anegó suelos, destruyó casas, y cegó vidas humanas.

En Puerto Parada, Usulután la octogenaria es testigo de la pobreza extrema. Vive sola, sin familiares cercanos y a expensas de los vecinos. Tan acostumbrada a estar sola que ni siquiera le abate la idea de la muerte.
“Sentí ese ruido y tan pronto vi, pash.. se vino la casa jaja”. No me dio ni miedo, relata la anciana aunque sí le preocupa no tener techo.

Ahora está albergada en una iglesia evangélica del lugar donde los hermanos de religión se encargan de su alimentación. “Gracias a Dios me traen la comidita y me tratan bien”,, dice.

“Me gustaría que me construyeran una casita aunque sea de lámina”, agrega.

Sus vecinos aseguran que está bien aunque agregan que es difícil construirle una vivienda porque no hay recursos. Hay personas que se ofrecen pero no hay material. Tampoco tiene ropa, frazada, porque las lluvias se lo llevaron todo , al igual que a muchos habitantes del lugar que sufrieron las inclemencias del tiempo.

Por: Luis Orellana