La Fuerza Naval Salvadoreña: Buen viento y buena mar - Diario Digital Cronio de El Salvador
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La Fuerza Naval Salvadoreña: Buen viento y buena mar

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La semana anterior la Fuerza Naval área especializada de la Fuerza Armada de El Salvador, fue nuevamente noticia positiva a nivel nacional e internacional; en lo doméstico un nuevo decomiso de droga en alta mar a 388 millas náuticas   al sur de nuestras costas del municipio de Acajutla, con un cargamento  de droga de 1,302 kilos con un valor comercial aproximado de $32,732,280.00 millones de dólares, convirtiéndose en el segundo decomiso más grande efectuado por la Fuerza Naval salvadoreña en la última década, superado únicamente por los 1,681 kilos de cocaína decomisados en octubre del año 2017.

En el plano internacional la Fuerza Naval por medio de su Centro de Formación de Marinos Mercantes en la base naval en La Unión han logrado la concesión de un nuevo certificado de calidad bajo la norma ISO 9001-2015, el cual tendrá vigencia de tres años, y cada año se recibirán auditorias de seguimiento para  constatar que se está cumpliendo con todos los requisitos establecidos para la formación de nuestros marinos mercantes; dicha certificación les brinda la oportunidad de ser reconocidos por la Autoridad Marítima Portuaria de Panamá, de tal manera que los alumnos egresados de nuestro centro pueden embarcarse en alta mar bajo el respaldo de nuestro pabellón nacional, así como con bandera panameña.

A la fecha la Fuerza Naval ha graduado diez promociones de marinos mercantes, con 309 alumnos graduados, de los cuales 115 son mujeres y 194 hombres; contribuyendo de una manera directa al desarrollo económico y social de nuestro país, con trabajo directo y salarios superiores a los de nuestro mercado local en embarcaciones internacionales que navegan por cualquier parte del mundo, y mostrando los estándares de calidad, servicio y formación de la mano de obra salvadoreña compitiendo con los mejores talentos de la Industria marítima.

La certificación de calidad que ha logrado el centro de estudios de la Fuerza Naval, es un orgullo para todo el país, y para nuestra gloriosa Fuerza Armada, y le está permitiendo  a El Salvador competir por un total de 400 becas para jóvenes de seis municipios del departamento de San Salvador, contribuyendo directamente a la prevención del delito y generar oportunidades de calidad para mujeres y hombres. Reconocimiento que la Fuerza Naval logra con el apoyo y liderazgo del Ministerio de la Defensa Nacional al gestionar con Panamá, pero también el Estado Mayor Conjunto de la FAES apoyando con las distintas capacitaciones de los oficiales instructores y sus mandos.

Hace unos días el gobierno anuncio toda la estrategia para el desarrollo de la zona oriental del país, con la posible concesión del Puerto de La Unión que pretende transformar la micro región e impactar directamente 26 municipios de la zona costero marina, por medio de la Ley de la Zona Económica Especial en la región suroriental de la Franja Costero Marina, que se convertiría en el instrumento que promueva niveles de inversión significativos que han estado alejados de la zona oriental históricamente; es oportuno que el Gobierno pueda fijar sus ojos en la alianza estratégica y soporte que puede brindar al país en este marco la Fuerza Naval por medio de su Centro de Formación de Marinos Mercantes en donde se deberían de estar potenciando los presupuestos y recursos para abrir becas y oportunidades a los jóvenes de todo el país, pero en especial de zona oriental para su certificación como marinos mercantes, mecánicos para barcos, cruceros, yates, astilleros, contenedores, equipo portuario, seguridad marítima,  producción   acuícola, tilapia, atún, ostras, sin olvidar los servicios relacionados a turismo, hoteles, idiomas, entre otros.

Hace buen viento y buena mar, aprovechemos el talento de mujeres y hombres salvadoreños, y de aquellas Instituciones que se han preparado y certificado en calidad. Buen trabajo Fuerza Naval no solo defendiendo la soberanía nacional, sino ayudando a la prevención de la violencia y desarrollo nacional con mano de obra de clase mundial.

La Fuerza Naval Salvadoreña Buen viento y buena mar

 

ESCRITO POR RICARDO SOSA. Experto en seguridad, asesor y consultor en temas de seguridad, con más de veinte años de experiencia; con experticia en estudios de seguridad, auditorias, desarrollo integrador de seguridad física electrónica, capacitación y adiestramiento.

www.facebook.com/expertoenseguridad
@jricardososa

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INCONSCIENTE COLECTIVO: NAYIB BUKELE

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Nayib Bukele es un fenómeno en la política de manera indiscutible, pero eso NO necesariamente significa que sea una opción viable para cambiar el rumbo del país. Prometer cualquiera puede, opinar diferente también, acabar con la corrupción es un discurso absolutamente trillado, gobernar para el pueblo, hasta el mismo candidato de derecha ha jurado que esta vez sí lo hará; pero tener la capacidad de cumplir al pueblo votante en su gestión presidencial, es algo que sinceramente nunca ningún candidato ha logrado, y el mayor ejemplo para refrescarnos la memoria, se encuentra “exiliado” en Nicaragua, viviendo de la comodidad de los “cambios” que -con el mismo perfil de Nayib- lo llevaron al poder. Actualmente, la mayoría de los fenómenos políticos, han sido figuras “outsiders” que han visualizado oportunidades de llegar al poder, en medio de la confusión y “asqueo” de la población por la política tradicional: Donald Trump en Estados Unidos o Jimmy Morales en Guatemala son un ejemplo, y ninguno de ellos ha resultado ser un cambio de dirección en las aspiraciones de país, y al contrario, parece ser que la medicina resulta ser peor que la enfermedad que el sistema político tradicional tiene. Estamos totalmente de acuerdo en algo: se debe poner fin a los esquemas políticos tradicionales llenos de corrupción, nepotismo e incapacidad, pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿a qué precio? Yo creo de deben seguir leyendo para aclarar dudas sobre el precio que este candidato celeste desea establecer. Y por ello, y de manera técnica o documental, descifro los antecedentes, actualidad y futuro de este candidato político.

1.UNA LARGA CAMPAÑA PRESIDENCIAL. La aspiración a la presidencia de Nayib, nace en el 2012, pero se profundiza a su llegada a la Alcaldía de San Salvador en 2015. Lo que pocos han logrado entender es que su apuesta por la Presidencia solo deja en claro el poco interés que tiene por continuar mejorando las obras que ha comenzado (en Nuevo Cuscatlán se mantuvo solo un periodo y el evidente abandono de la posibilidad de seguir gobernando y mejorando San Salvador, ya que hubiera ganado como candidato de cualquier partido al que hubiera apostado). Nayib ha pretendido la Presidencia desde hace años y ver su publicidad en todo el país señalando sus “obras como Alcalde”, solo reflejan la intención deliberada de promoverse hacia una oportunidad en el poder ejecutivo. Así mismo, la gestión en la Alcaldía de San Salvador fue la más clara propaganda política de este aspirante a la presidencia. Una de las primeras evidencias que revelan a Nayib como un político tradicional, lejos de su imagen de innovador que desea vender, es el uso que hizo de los fondos públicos de la municipalidad para promover su futuro político. La ciudad se llenó del “celeste” en banderas, anuncios y láminas, que posteriormente ha sido el color e imagen de los partidos a los que representa (Nuevas Ideas y Gana).

2. SU AFINIDAD A MENTIR (O DIGAMOS A SOBREDIMENSIONAR) Desde la victoria de Nayib en Nuevo Cuscatlán en 2012, su afinidad por “manipular, sobredimensionar o quizá hasta mentir sobre sus logros” por encima de los datos y la realidad, parece ser un elemento propio de su forma de ser. En esa elección municipal, manifestó haber arrebatado a ARENA la alcaldía con una tendencia de 20 puntos de diferencia. Los datos del TSE son claros: solo fueron 5 puntos la diferencia. Luego, en San Salvador en 2015, su mismo #Team Nayib, promulgaba una ventaja de más de 20 puntos en la elección de la Alcaldía contra el candidato de ARENA. El resultado, el mismo de siempre, a pesar del triunfalismo de Bukele, la diferencia real fue de 3 puntos porcentuales. ¿Lo que importa es quién ganó? No, lo que importa es observar la actitud de soberbia electoral con la que un candidato arriba al poder y que debe respetar a ese porcentaje que no votó por él, sea del partido que sea, ahí comienza la alternancia, la democracia y la tolerancia en el poder.

Esa misma historia se está repitiendo en el escenario de las elecciones presidenciales que actualmente vivimos: una promoción indiscriminada de encuestas (muchas de ellas poco creíbles) que reflejan una victoria “contundente” de Nayib para el 2019, pero según la historia y los resultados reales, las elecciones terminan más apretadas de lo que aparentan en las encuestas, los números no mienten. En una entrevista, el mismo Bukele dijo: “las encuestas son el resultado de un momento, pero en política las cosas cambian de un momento para otro”. Parece ser que el predicador de la anti-política, ya no piensa igual, y hoy piensa que “sus” encuestas son “Palabra de Dios”.

3. REDES SOCIALES Y EL NACIMIENTO DE “UN FAKE SOCIAL”. De manera importante hago mención de su inflada imagen en las redes sociales. De acuerdo a su perfil de Twitter, le siguen 484 mil personas, la mala noticia para Nayib es que uno perfectamente puede verificar esos perfiles y darse cuenta que, miles de sus seguidores son falsos, que no son personas que “twittean” sino “fakes” y obviamente solo se los crean para mantener vivo el mito de su inexplicable popularidad. Ese espejismo “tonto e infantil” de su histórico liderazgo en las redes sociales le puede salir caro, a la gente no se le engaña, porque de esos políticos tenemos y en colección interminable. Pruébelo, es fácil y las evidencias están a la vista.

4. LA ANTI-POLITICA Y LA CORRUPCIÓN. Bukele sumó multitudes de principio a fin al mostrarse como una figura “anti política” desde el cómodo sitio de su sillón en Facebook Live. Su discurso se basó en señalar los errores de los gobiernos pasados y presentes, señalar la corrupción como modelo de gobernar, y fomentar el odio hacia la política tradicional. Su gestión como Alcalde la vendió como un modelo de resultados concretos bajo el eslogan: “el dinero alcanza cuando nadie se lo roba”. Aun así, hay que anotar que sus proyectos obviamente carecen de una orientación a la consulta ciudadana, y procede simplemente de acuerdo a lo que él considera “que el pueblo necesita”, típico del pensamiento anarquista, que de paso me permite preguntarle: ¿Ud necesita un Aeropuerto en La Unión?

A medida que la campaña electoral ha avanzado, la imagen del Nayib “antipolítico” ha empezado a desaparecer de manera precipitada, y su figura se acerca cada vez más a las de los políticos tradicionales que conocemos: sus evidentes relaciones con políticos o círculos con pasado nefasto, tanto de ARENA que tanto odia, como del Frente que tanto critica; personajes  oscuros que no le abandonan y son parte de su “día a día” y que por lo visto, serian parte del Gobierno del país; lanzarse como candidato de GANA a sabiendas de la imagen de dicho partido y la recurrente mentira de que el Tribunal no le permitió inscribir a su adorada Nuevas Ideas. Un poco de paciencia le hubiera venido bien, aún está joven.

Otro de los aspectos que han manchado la trayectoria de Nayib son los casos de corrupción (creamos o no en ellos) que la Corte de Cuentas, la Fiscalía, ARENA, el Frente y la misma CSJ han difundido. No voy a meterme en líos ideológicos, pero como dice el dicho: “cuando el río suena…”.  Con ello manifiesto estar claro que la gestión de Nayib tampoco ha sido la diferente a las tradicionales formas de gobernar, y rodeado de un selecto grupo de “incapaces y corruptos”, no puedo imaginar un gobierno de Bukele transparente y capaz.

5. BULLYING POLÍTICO O EL FOMENTO DEL ODIO ELECTORAL. Todos estamos cansados de las campañas sucias, o quizá nos hemos acostumbrado a ellas, y esta elección no ha sido la excepción. Quienes esperaban que Nayib hiciera algo a la altura, han comenzado a decepcionarse: difusión de noticias falsas, ejercito de troles atacando figuras contrarias, discursos incendiarios contra sus oponentes, manipulación hacia las masas, pocas o nulas propuestas reales y concretas para su futuro gobierno, son lo que el partido de la Golondrina ha ofrecido como menú principal en estas elecciones. Nayib es parte del odio electoral típico de las campañas, la seducción del poder no le hizo ser capaz de alejarse de este mal.

6. CONCLUSIÓN. El fenómeno Nayib Bukele, se diluye semana tras semana, es fuerte sí, pero no como para pensar en que más de la mitad de los votantes estén pensando en votar por él, y como advertí a colegas cercanos: la campaña electoral salvadoreña es el reflejo de lo que realmente los candidatos “son”: es cruel y saca el peor lado de las intenciones políticas. Nayib Bukele no sobrevivió a su figura de innovador y “sex-simbol” de las masas, ahora deberá enfrentar en condiciones iguales a ARENA o al Frente en las elecciones del 2019. Nadie ha tenido la culpa, si sos político honesto (Como AMLO en México o Mujica en Uruguay), cualquier acusación o calumnia se esfuma, y no te daña, pero si son acusaciones más o menos sustentadas, dinamitan la popularidad del candidato celeste y los votantes, por lo tanto, vuelven a sus cauces naturales, así funciona el sistema electoral. El fenómeno Nayib duró lo que duró, no creo que llegue tan fuerte al “Dia D”, ya que las tormentas arrecian y su paraguas de “honorabilidad” y “capacidad” parece haberse roto. Oírlo hablar fuera de la cámara, sin oportunidad de ser asesorado o lejos de su área de confort, ha sido una decepción total: frases sin sentido, acusaciones en vez de propuestas, la trillada idea de vender populismo barato, por lo que mi sentido común me señala: no tiene capacidad para gobernar, lo cual es un riesgo de país, y debido a su idolátrico “perfeccionismo”, no creo que algún día lo vaya a estar. Como dijo Nietzsche: “Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño”.

 

 

 

 

 

Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.

 

 

 

 

 

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Descodificando la Política Parte II: FMLN

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Este es el segundo de una serie de artículos basados -desde una perspectiva civil- en los 3 partidos más importantes en la contienda electoral.

El movimiento que alguna vez fue símbolo de “revolución social”, aun cuando cuestionemos algunos o muchos de los ideales que los llevaron a ser parte activa de una cruenta guerra civil, es ahora el partido de gobierno por dos periodos presidenciales que están a punto de terminar. A fuerza de ser sinceros, el FMLN no es ni la sombra del movimiento inquietante de izquierda de los años 80, o quizá (y como una teoría de la que me responsabilizo), es ahora más que nunca, la esencia pura de lo que muchos de sus líderes siempre quisieron ser: una estructura de poder, llena de privilegios exclusivo para una cúpula y seguidores más cercanos, cada vez más alejada del clamor de la población por la que tanto manifestaron luchar. Por esa razón y desde mi perspectiva ciudadana, descifro -de manera cronológica y breve- las razones del ascenso y ocaso de uno de los movimientos de izquierda más emblemático de la historia latinoamericana reciente.

  1. EL FIN DE LA LUCHA CLANDESTINA. El diálogo, el fin de la guerra civil y la negociación de la paz, significaron el paso del FMLN como movimiento político-militar a la creación del partido político que hoy conocemos. Sus líderes y lideresas (usando su lenguaje), pasaron de la clandestinidad, a la vida pública, y los lujos y comodidades comenzaron a ejercer un “pressing” dialéctico en su perspectiva económica y social. Las primeras elecciones presidenciales en las que participaban, los primeros curules en el parlamento, y el creciente financiamiento del partido rojo, fueron opacando el “sentido popular” de sus dirigentes y desarticulando ideológicamente al FMLN como estructura histórica como tal. Muchos de sus intelectuales emblemáticos se separaron del partido, otros miembros emblemáticos fueros expulsados u olvidados por considerarlos “revisionistas” y el Partido Comunista (junto a las FPL) monopolizaron el poder en el Frente en todos los sentidos.
  2. LA MUERTE DE SHAFICK Y LA TEORÍA DEL PODER. El hecho histórico que marca el antes y después del Frente como partido revolucionario, es la muerte de su líder histórico Schafik Hándal, ya que ahora más que nunca se entiende el rol que su figura jugaba. Schafik, era el reflejo de la ortodoxia, pero también de la franqueza en la corriente de pensamiento al interior del partido, estuviéramos o no de acuerdo con él, y como lo mencionó alguna vez Alfredo Cristiani: “con Schafik se podía negociar” en el buen sentido de la palabra. De hecho, su candidatura a la presidencia y su ortodoxo mensaje sobre los ideales del Frente al llegar al poder, consolidaron la base de votantes más grande de la historia del partido de izquierda.

Con su muerte, los cabos que amarraban los intereses mezquinos de algunos dirigentes de dicho partido fueron desatados, y el control del poder pasó del interés ideológico, al interés económico, saltando cualquier obstáculo que no se les hubiera sido permitido sin el consentimiento de Schafik. La frase de Schafik: “entre más poder se tiene, más se corrompe la gente”, pareció convertirse en la maldición del propio partido por el cual había sacrificado toda su vida.

  1. FUNES Y LA ERA DE LA POLARIZACIÓN. La oportunidad del ascenso del Frente al poder Ejecutivo, llegó de la mano del candidato que prometió un “cambio” en la forma de gobernar el país, y se vanaglorió de la promesa de alcanzar una transformación estructural en favor de las grandes mayorías. El experimento del 51% del pueblo votante salió mal y Funes significó literalmente tres cosas para el país: una mayor polarización entre el pensamiento del votante de derecha e izquierda ya que cualquiera que criticara al gobierno de Funes, se adjudicaba el cliché de “arenero de champa”, consecuencia del fomento de esta idea del mismo presidente Funes, más como una justificación de su mal gobierno, culpando durante toda su gestión a los 20 años de gobierno de ARENA. Y después de usar esa técnica perversa, el pueblo aprendió la mala praxis y el sentido crítico desapareció aún más: no existen coincidencias entre izquierdas y derechas en este país, y lo ideológico impera sobre la razón.

Segundo, el fracaso de una gestión pública que debilitó aún más, el sistema económico, social y político del país. El gobierno de Funes careció de fundamentos, de organización, reflejó una desarticulación de la estructura del Gobierno y por más documentos de políticas elaborados, mecanismos institucionales desarrollados y miles de nuevos puestos “burocráticos” creados sin la contraloría social, los resultados han sido claros: la economía se estancó, la violencia y el crimen social no retrocedieron, el poder de las pandillas se incrementó, y el país sigue estancado en las áreas primordiales de su desarrollo. Y tercero: el experimento Funes terminó como sabemos: enriquecimiento desproporcionado del mandatario y su “inner circle”, una estructura del Estado desconfigurada en sus actividades naturales, y la falta de una visión clara de lo que se hizo en esos años para sacar adelante al país.

  1. SANCHEZ CEREN Y EL FIN DE LOS GOBIERNOS DEL FRENTE. Indiscutiblemente la figura presidencial de este gobierno ha sido carente de liderazgo, carácter y creatividad; y por largos periodos, la ausencia pública de la imagen de Sánchez en el Gobierno ha sido más oportuna que cuestionada. Los constantes cambios en gabinetes claves, así como mantener en su puesto a cuestionadas figuras políticas, son solo una muestra de la “inestabilidad” en la dirección de este gobierno. Sobre el gobierno de Cerén hay poco que decir, todo o casi todo se resume en pocas palabras: desaciertos, carencia técnica, falta de credibilidad y sobre todo, una delgada línea política sobre quién maneja el país: el partido o el presidente.
  2. CONCLUSIÓN. Las encuestas señalan al partido de izquierda en un lejano tercer lugar y sus mismos dirigentes aseguran que “remontar la ventaja” no será tarea fácil, sobre todo, cuando su candidato Hugo Martínez, ve pocos apoyos al interior de su partido, sumado a decisiones de la cúpula y del Gobierno que afectan su imagen (el apoyo al régimen de Nicaragua por ejemplo), y el creciente transfuguismo de funcionarios de mandos medios hacia el candidato celeste (algo que desde mi punto de vista refleja la mediocridad e interés de dichos funcionarios ansiosos de poder, carentes de principios e ideologías). “Quizá” (y lo subrayo como una hipótesis), Hugo Martínez sea el candidato más sincero en la campaña electoral, pero el lastre de dos gobiernos marcados por falta de capacidad técnica, señalamientos de corrupción, un expresidente prófugo, un presidente actual con bajísimo nivel de popularidad, y el opaco interés de la cúpula del Frente por apostar a una victoria en las elecciones, sean los elementos de la “implosión” al interior de la candidatura presidencial del partido rojo.  El frente ha sido castigado por la población, el electorado le ha manifestado el malestar por su gestión, y defender lo que el Frente ha hecho como gobierno, es más una excusa, que una explicación, y aunque desde mi perspectiva electoral “nunca hay que dar al Frente por muerto en las elecciones”, el partido está al borde de su histórica popularidad, vemos pocas ideas de reinvención, continua el liderazgo de sus “ancestros” dirigentes, sin dar oportunidad a corrientes innovadoras de pensamiento, y solo la audacia de su candidato podrán acercarlos a la orilla de la salvación.

Como les dijo alguna vez un funcionario español en mi presencia: dejen de pensar como ONG, son el Gobierno de El Salvador. Quizá eso explique en parte el fracaso en el poder del FMLN, pueda que yo esté equivocado, la verdad absoluta no existe.

El siguiente artículo se refiere al fenómeno Bukele, y como se trata del candidato de las “mayorías”, debo afinar aún más el lápiz, el cerebro, y quizá el corazón.

NOTA DEL AUTOR: El siguiente artículo se refiere al FMLN y por último el fenómeno Bukele, por lo tanto, le pido no me juzgue, no he terminado de hablar. Una cosa si es cierta, este artículo era impensable escribirlo y publicarlo hace 30 años, lo que implica que la democracia sigue avanzando, no seamos tan pesimistas.

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Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.

 

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Descodificando la Política Parte I: Alianza Republicana Nacionalista (ARENA)

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Este es el primero de una serie de artículos basados -desde una perspectiva civil- sobre los tres partidos más importantes en la contienda electoral: ARENA, FMLN y el fenómeno Bukele.

Parece que el partido de “derecha o extrema derecha” está sumergido en una fase de desgaste público y que ni sus promesas más sinceras podrán calar en el sentimiento popular. Aunque tampoco me atrevería a decir que “toda la población rechaza a ARENA”, ya que las encuestas más creíbles señalan que rondará el 35% del electorado o más en las próximas elecciones presidenciales, una cuota que habla de su cuota de poder actual.

Este articulo no busca juzgar, desprestigiar, ni mucho menos enaltecer al partido que estuvo en el poder durante 20 años. Más bien, es un intento de diagnóstico objetivo sobre las causas del desencanto popular y del futuro que se les avecina bajo el interés primordial de que el país necesita reinventarse en su sistema político, saltar del bipartidismo hacia un sistema más robusto y, para ello, se debe ser crítico desde la izquierda a la derecha, políticamente hablando.

Las causas de la caída de la popularidad del partido ARENA son varias y las manifestaciones son el sensible descenso en la credibilidad del votante promedio hacia dicho partido; pero entre las causas más importantes podría señalar: a) Su recurrente vinculación con la corrupción, b) La incapacidad de sacar al país del círculo de la pobreza y la desigualdad, c) su interés por desvincularse del asesinato de Monseñor Romero, y d) el fin del comunismo como marca de partido.

  1. CORRUPCIÓN COMO MODELO DE PARTIDO. Desde que el periódico digital El Faro publicó el audio de la negociación de Adolfo “El Chele” Torres (importante dirigente de las bases del partido), sobre el caso del “medio millón” que exigía a un narco-diputado por un arreglo judicial”, el desgaste de credibilidad pública de ARENA como partido ha sido cada vez más claro y evidente. El caso sirvió para señalar el seno de corrupción de dicho partido en el poder y revelar además las formas de negociación que tienen los políticos (corruptos) de todos los partidos en general. Este caso evidenció, de manera pública, las oscuras formas de hacer política que muchos miembros del partido ARENA tenían en común. Lo que sabíamos por décadas y que el partido había amordazado con su poder político y judicial, ahora estaba concentrado en un audio de 7 minutos.

Además, la negociación-venta ilícita de activos y bienes del país, la acumulación desproporcionada de riquezas, la evasión generalizada de impuestos, las componendas, el control del sistema judicial, etc., han sido la corriente natural de los hechos en el partido ARENA, sumada a una larga trayectoria de diputados (as), alcaldes (as) y funcionarios (as) de Gobierno que se dedicaron literalmente a desarrollar formas de apropiarse de los bienes públicos que les fueron confiados. Corrupción ha sido un verbo implícito en el lenguaje de muchos funcionarios de dicho partido. Muy, pero muy pocos, son los que han hecho lo contrario.

  1. NI COMO PARTIDO DE GOBIERNO NI COMO OPOSICIÓN. Con el fin de la guerra civil, el país recibió ayuda internacional que debió ser encauzada a reparar el tejido social, económico y productivo, pero poco de eso sucedió y fue más bien por la naturaleza trabajadora de los salvadoreños que el país logró -y ha logrado- salir adelante. Políticas económicas y sociales con poco fundamento o mal estructuradas fueron el condimento y receta que una y otra vez los “intelectuales” del partido aplicaron al país, casi siempre se negaron a escuchar otras propuestas. Durante sus gobiernos, no se aprovecharon las oportunidades de desarrollo, mientras el partido de derecha se aferró a modelos incompatibles e insostenibles con la realidad del país, sumados a vicios en la administración tales como: AFPs poco transparentes, privatizaciones sin reglas claras, abandono de la agricultura, inversión millonaria en programas como Red Solidaria y el despilfarro de millones de dólares en “populismo” presidencial (sobre todo en el gobierno de Saca).

Luego, como partido de oposición, ARENA tuvo más bien una agenda “contrapropuestas”, que hizo más daño que bien al país y parte de eso se debió a una representación de diputados carentes de un perfil político para poder ser críticos y analíticos (y no viscerales) ante las propuestas del Gobierno de izquierda, que tanto odian. ARENA como oposición representó el oportunismo, la falta de visión de país y el deseo de ver al Gobierno del Frente hundido, antes que cooperar con ellos para que el país pudiera salir adelante. Lo lograron, y con la autoayuda del Frente, los 10 años de Gobierno de izquierda han sido “casi” un fracaso, pero en el recuento de los daños, el país, que siempre pierde, lleva más de tres décadas de postguerra sin encontrar el rumbo hacia la prosperidad, ya que las oportunidades de desarrollo real ahora están más complicadas que nunca.

  1. EL CULTO A LA MUERTE. La candidata a la vicepresidencia de ARENA mencionó recientemente que la muerte de Romero es un misterio y no se sabe a ciencia cierta sobre la verdad de sus asesinos. Dicho pensamiento refleja a la nueva clase política de derecha y que, por ser “nueva”, se ha moderado un poco, con lo que podemos imaginar lo que el partido por tradición es y ha sido desde su fundación: un esquema de odio contra la figura de Romero que, según ellos, fue un comunista y un contrario a su pensamiento conservador.

Usando la figura de Romero no con fines políticos como lo hace el Frente o Nayib si no desde la dimensión de la verdad, ARENA no abandona su tradición de rendir culto a la muerte, reflejada en su fundador e imagen institucional.   

El asesinato de Romero visto como un hecho histórico es sumamente grave porque refleja que el país es un escenario donde la muerte parece ser un hecho común e insignificante. Dicho asesinato, visto desde la perspectiva ciudadana, es el reflejo de la insensibilidad humana por la vida. En circunstancias naturales, la figura de Roberto d’Aubuisson y sus seguidores más cercanos, deberían declararse “non gratas” por el bienestar moral y sicológico inclusive de las nuevas generaciones del partido ARENA. Se promueven las figuras que alientan la defensa de la vida y se socavan y olvidan las que idolatran la muerte. El problema de todo esto es que hay sectores políticos de oposición a ARENA que se lucran de este dilema, como los políticos salvadoreños lo suelen hacer.

  1. EL COMUNISMO COMO MARCA PARTIDO. Seguir cantando “¡Patria sí, Comunismo no!” como himno de partido es algo que las nuevas generaciones ajenas a la “Guerra Fría” no terminan de entender. ¿Qué es el comunismo? ¿contra quién elevamos nuestra voz? dirían los jóvenes del partido, por lo que deben aprenderse su marcha arenera más como un deber, que como un sentido de identificación tricolor. La marca partido de ARENA está en crisis y el discurso de que luchar contra el comunismo es hoy más vigente que nunca es una absoluta imaginación que solo existe en la ortodoxa ideología de sus fundadores. La Guerra Fría terminó y, de igual forma, todo lo que con ella surgió. Seguir aferrándose al “¡Patria sí, Comunismo no!” es vivir en el pasado y reinventar el odio que tanto daño ha hecho al país. De hecho, estar a casi 20 puntos de distancia en las encuestas de su enemigo, el FMLN, les debería de dar alguna señal de los nuevos tiempos: la lógica se impone.

CONCLUSIÓN: La descomposición de la popularidad del partido ARENA comenzó hace dos elecciones presidenciales y cada vez menos salvadoreños confían en sus promesas. El problema estructural de su candidato a la presidencia en estas elecciones es que ofrece luchar contra la corrupción y en su foto aparece acompañado de los más emblemáticos señalados de corrupción de su partido; habla de generar confianza, pero sus diputados (as) hacen todo lo contrario con sus acciones; habla de generar empleos pero como dueños de la gran empresa del país se oponen a una mejor estructura laboral. En fin, no puedes prometer o ser creíble cuando lo que te rodea o las acciones de tu partido dicen todo lo contrario. ¿Es el fin de ARENA? sinceramente creo que no, pero esta elección presidencial les dejará un mensaje claro: o cambian estructuralmente o desaparecen.

NOTA DEL AUTOR: El siguiente artículo se refiere al FMLN y por último el fenómeno Bukele, por lo tanto, le pido no me juzgue, no he terminado de hablar. Una cosa si es cierta, este artículo era impensable escribirlo y publicarlo hace 30 años, lo que implica que la democracia sigue avanzando, no seamos tan pesimistas.

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Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.

 

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