Descodificando la Política Parte I: Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) - Diario Digital Cronio de El Salvador
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Descodificando la Política Parte I: Alianza Republicana Nacionalista (ARENA)

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Este es el primero de una serie de artículos basados -desde una perspectiva civil- sobre los tres partidos más importantes en la contienda electoral: ARENA, FMLN y el fenómeno Bukele.

Parece que el partido de “derecha o extrema derecha” está sumergido en una fase de desgaste público y que ni sus promesas más sinceras podrán calar en el sentimiento popular. Aunque tampoco me atrevería a decir que “toda la población rechaza a ARENA”, ya que las encuestas más creíbles señalan que rondará el 35% del electorado o más en las próximas elecciones presidenciales, una cuota que habla de su cuota de poder actual.

Este articulo no busca juzgar, desprestigiar, ni mucho menos enaltecer al partido que estuvo en el poder durante 20 años. Más bien, es un intento de diagnóstico objetivo sobre las causas del desencanto popular y del futuro que se les avecina bajo el interés primordial de que el país necesita reinventarse en su sistema político, saltar del bipartidismo hacia un sistema más robusto y, para ello, se debe ser crítico desde la izquierda a la derecha, políticamente hablando.

Las causas de la caída de la popularidad del partido ARENA son varias y las manifestaciones son el sensible descenso en la credibilidad del votante promedio hacia dicho partido; pero entre las causas más importantes podría señalar: a) Su recurrente vinculación con la corrupción, b) La incapacidad de sacar al país del círculo de la pobreza y la desigualdad, c) su interés por desvincularse del asesinato de Monseñor Romero, y d) el fin del comunismo como marca de partido.

  1. CORRUPCIÓN COMO MODELO DE PARTIDO. Desde que el periódico digital El Faro publicó el audio de la negociación de Adolfo “El Chele” Torres (importante dirigente de las bases del partido), sobre el caso del “medio millón” que exigía a un narco-diputado por un arreglo judicial”, el desgaste de credibilidad pública de ARENA como partido ha sido cada vez más claro y evidente. El caso sirvió para señalar el seno de corrupción de dicho partido en el poder y revelar además las formas de negociación que tienen los políticos (corruptos) de todos los partidos en general. Este caso evidenció, de manera pública, las oscuras formas de hacer política que muchos miembros del partido ARENA tenían en común. Lo que sabíamos por décadas y que el partido había amordazado con su poder político y judicial, ahora estaba concentrado en un audio de 7 minutos.

Además, la negociación-venta ilícita de activos y bienes del país, la acumulación desproporcionada de riquezas, la evasión generalizada de impuestos, las componendas, el control del sistema judicial, etc., han sido la corriente natural de los hechos en el partido ARENA, sumada a una larga trayectoria de diputados (as), alcaldes (as) y funcionarios (as) de Gobierno que se dedicaron literalmente a desarrollar formas de apropiarse de los bienes públicos que les fueron confiados. Corrupción ha sido un verbo implícito en el lenguaje de muchos funcionarios de dicho partido. Muy, pero muy pocos, son los que han hecho lo contrario.

  1. NI COMO PARTIDO DE GOBIERNO NI COMO OPOSICIÓN. Con el fin de la guerra civil, el país recibió ayuda internacional que debió ser encauzada a reparar el tejido social, económico y productivo, pero poco de eso sucedió y fue más bien por la naturaleza trabajadora de los salvadoreños que el país logró -y ha logrado- salir adelante. Políticas económicas y sociales con poco fundamento o mal estructuradas fueron el condimento y receta que una y otra vez los “intelectuales” del partido aplicaron al país, casi siempre se negaron a escuchar otras propuestas. Durante sus gobiernos, no se aprovecharon las oportunidades de desarrollo, mientras el partido de derecha se aferró a modelos incompatibles e insostenibles con la realidad del país, sumados a vicios en la administración tales como: AFPs poco transparentes, privatizaciones sin reglas claras, abandono de la agricultura, inversión millonaria en programas como Red Solidaria y el despilfarro de millones de dólares en “populismo” presidencial (sobre todo en el gobierno de Saca).

Luego, como partido de oposición, ARENA tuvo más bien una agenda “contrapropuestas”, que hizo más daño que bien al país y parte de eso se debió a una representación de diputados carentes de un perfil político para poder ser críticos y analíticos (y no viscerales) ante las propuestas del Gobierno de izquierda, que tanto odian. ARENA como oposición representó el oportunismo, la falta de visión de país y el deseo de ver al Gobierno del Frente hundido, antes que cooperar con ellos para que el país pudiera salir adelante. Lo lograron, y con la autoayuda del Frente, los 10 años de Gobierno de izquierda han sido “casi” un fracaso, pero en el recuento de los daños, el país, que siempre pierde, lleva más de tres décadas de postguerra sin encontrar el rumbo hacia la prosperidad, ya que las oportunidades de desarrollo real ahora están más complicadas que nunca.

  1. EL CULTO A LA MUERTE. La candidata a la vicepresidencia de ARENA mencionó recientemente que la muerte de Romero es un misterio y no se sabe a ciencia cierta sobre la verdad de sus asesinos. Dicho pensamiento refleja a la nueva clase política de derecha y que, por ser “nueva”, se ha moderado un poco, con lo que podemos imaginar lo que el partido por tradición es y ha sido desde su fundación: un esquema de odio contra la figura de Romero que, según ellos, fue un comunista y un contrario a su pensamiento conservador.

Usando la figura de Romero no con fines políticos como lo hace el Frente o Nayib si no desde la dimensión de la verdad, ARENA no abandona su tradición de rendir culto a la muerte, reflejada en su fundador e imagen institucional.   

El asesinato de Romero visto como un hecho histórico es sumamente grave porque refleja que el país es un escenario donde la muerte parece ser un hecho común e insignificante. Dicho asesinato, visto desde la perspectiva ciudadana, es el reflejo de la insensibilidad humana por la vida. En circunstancias naturales, la figura de Roberto d’Aubuisson y sus seguidores más cercanos, deberían declararse “non gratas” por el bienestar moral y sicológico inclusive de las nuevas generaciones del partido ARENA. Se promueven las figuras que alientan la defensa de la vida y se socavan y olvidan las que idolatran la muerte. El problema de todo esto es que hay sectores políticos de oposición a ARENA que se lucran de este dilema, como los políticos salvadoreños lo suelen hacer.

  1. EL COMUNISMO COMO MARCA PARTIDO. Seguir cantando “¡Patria sí, Comunismo no!” como himno de partido es algo que las nuevas generaciones ajenas a la “Guerra Fría” no terminan de entender. ¿Qué es el comunismo? ¿contra quién elevamos nuestra voz? dirían los jóvenes del partido, por lo que deben aprenderse su marcha arenera más como un deber, que como un sentido de identificación tricolor. La marca partido de ARENA está en crisis y el discurso de que luchar contra el comunismo es hoy más vigente que nunca es una absoluta imaginación que solo existe en la ortodoxa ideología de sus fundadores. La Guerra Fría terminó y, de igual forma, todo lo que con ella surgió. Seguir aferrándose al “¡Patria sí, Comunismo no!” es vivir en el pasado y reinventar el odio que tanto daño ha hecho al país. De hecho, estar a casi 20 puntos de distancia en las encuestas de su enemigo, el FMLN, les debería de dar alguna señal de los nuevos tiempos: la lógica se impone.

CONCLUSIÓN: La descomposición de la popularidad del partido ARENA comenzó hace dos elecciones presidenciales y cada vez menos salvadoreños confían en sus promesas. El problema estructural de su candidato a la presidencia en estas elecciones es que ofrece luchar contra la corrupción y en su foto aparece acompañado de los más emblemáticos señalados de corrupción de su partido; habla de generar confianza, pero sus diputados (as) hacen todo lo contrario con sus acciones; habla de generar empleos pero como dueños de la gran empresa del país se oponen a una mejor estructura laboral. En fin, no puedes prometer o ser creíble cuando lo que te rodea o las acciones de tu partido dicen todo lo contrario. ¿Es el fin de ARENA? sinceramente creo que no, pero esta elección presidencial les dejará un mensaje claro: o cambian estructuralmente o desaparecen.

NOTA DEL AUTOR: El siguiente artículo se refiere al FMLN y por último el fenómeno Bukele, por lo tanto, le pido no me juzgue, no he terminado de hablar. Una cosa si es cierta, este artículo era impensable escribirlo y publicarlo hace 30 años, lo que implica que la democracia sigue avanzando, no seamos tan pesimistas.

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Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.

 

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Descodificando la Política Parte II: FMLN

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Este es el segundo de una serie de artículos basados -desde una perspectiva civil- en los 3 partidos más importantes en la contienda electoral.

El movimiento que alguna vez fue símbolo de “revolución social”, aun cuando cuestionemos algunos o muchos de los ideales que los llevaron a ser parte activa de una cruenta guerra civil, es ahora el partido de gobierno por dos periodos presidenciales que están a punto de terminar. A fuerza de ser sinceros, el FMLN no es ni la sombra del movimiento inquietante de izquierda de los años 80, o quizá (y como una teoría de la que me responsabilizo), es ahora más que nunca, la esencia pura de lo que muchos de sus líderes siempre quisieron ser: una estructura de poder, llena de privilegios exclusivo para una cúpula y seguidores más cercanos, cada vez más alejada del clamor de la población por la que tanto manifestaron luchar. Por esa razón y desde mi perspectiva ciudadana, descifro -de manera cronológica y breve- las razones del ascenso y ocaso de uno de los movimientos de izquierda más emblemático de la historia latinoamericana reciente.

  1. EL FIN DE LA LUCHA CLANDESTINA. El diálogo, el fin de la guerra civil y la negociación de la paz, significaron el paso del FMLN como movimiento político-militar a la creación del partido político que hoy conocemos. Sus líderes y lideresas (usando su lenguaje), pasaron de la clandestinidad, a la vida pública, y los lujos y comodidades comenzaron a ejercer un “pressing” dialéctico en su perspectiva económica y social. Las primeras elecciones presidenciales en las que participaban, los primeros curules en el parlamento, y el creciente financiamiento del partido rojo, fueron opacando el “sentido popular” de sus dirigentes y desarticulando ideológicamente al FMLN como estructura histórica como tal. Muchos de sus intelectuales emblemáticos se separaron del partido, otros miembros emblemáticos fueros expulsados u olvidados por considerarlos “revisionistas” y el Partido Comunista (junto a las FPL) monopolizaron el poder en el Frente en todos los sentidos.
  2. LA MUERTE DE SHAFICK Y LA TEORÍA DEL PODER. El hecho histórico que marca el antes y después del Frente como partido revolucionario, es la muerte de su líder histórico Schafik Hándal, ya que ahora más que nunca se entiende el rol que su figura jugaba. Schafik, era el reflejo de la ortodoxia, pero también de la franqueza en la corriente de pensamiento al interior del partido, estuviéramos o no de acuerdo con él, y como lo mencionó alguna vez Alfredo Cristiani: “con Schafik se podía negociar” en el buen sentido de la palabra. De hecho, su candidatura a la presidencia y su ortodoxo mensaje sobre los ideales del Frente al llegar al poder, consolidaron la base de votantes más grande de la historia del partido de izquierda.

Con su muerte, los cabos que amarraban los intereses mezquinos de algunos dirigentes de dicho partido fueron desatados, y el control del poder pasó del interés ideológico, al interés económico, saltando cualquier obstáculo que no se les hubiera sido permitido sin el consentimiento de Schafik. La frase de Schafik: “entre más poder se tiene, más se corrompe la gente”, pareció convertirse en la maldición del propio partido por el cual había sacrificado toda su vida.

  1. FUNES Y LA ERA DE LA POLARIZACIÓN. La oportunidad del ascenso del Frente al poder Ejecutivo, llegó de la mano del candidato que prometió un “cambio” en la forma de gobernar el país, y se vanaglorió de la promesa de alcanzar una transformación estructural en favor de las grandes mayorías. El experimento del 51% del pueblo votante salió mal y Funes significó literalmente tres cosas para el país: una mayor polarización entre el pensamiento del votante de derecha e izquierda ya que cualquiera que criticara al gobierno de Funes, se adjudicaba el cliché de “arenero de champa”, consecuencia del fomento de esta idea del mismo presidente Funes, más como una justificación de su mal gobierno, culpando durante toda su gestión a los 20 años de gobierno de ARENA. Y después de usar esa técnica perversa, el pueblo aprendió la mala praxis y el sentido crítico desapareció aún más: no existen coincidencias entre izquierdas y derechas en este país, y lo ideológico impera sobre la razón.

Segundo, el fracaso de una gestión pública que debilitó aún más, el sistema económico, social y político del país. El gobierno de Funes careció de fundamentos, de organización, reflejó una desarticulación de la estructura del Gobierno y por más documentos de políticas elaborados, mecanismos institucionales desarrollados y miles de nuevos puestos “burocráticos” creados sin la contraloría social, los resultados han sido claros: la economía se estancó, la violencia y el crimen social no retrocedieron, el poder de las pandillas se incrementó, y el país sigue estancado en las áreas primordiales de su desarrollo. Y tercero: el experimento Funes terminó como sabemos: enriquecimiento desproporcionado del mandatario y su “inner circle”, una estructura del Estado desconfigurada en sus actividades naturales, y la falta de una visión clara de lo que se hizo en esos años para sacar adelante al país.

  1. SANCHEZ CEREN Y EL FIN DE LOS GOBIERNOS DEL FRENTE. Indiscutiblemente la figura presidencial de este gobierno ha sido carente de liderazgo, carácter y creatividad; y por largos periodos, la ausencia pública de la imagen de Sánchez en el Gobierno ha sido más oportuna que cuestionada. Los constantes cambios en gabinetes claves, así como mantener en su puesto a cuestionadas figuras políticas, son solo una muestra de la “inestabilidad” en la dirección de este gobierno. Sobre el gobierno de Cerén hay poco que decir, todo o casi todo se resume en pocas palabras: desaciertos, carencia técnica, falta de credibilidad y sobre todo, una delgada línea política sobre quién maneja el país: el partido o el presidente.
  2. CONCLUSIÓN. Las encuestas señalan al partido de izquierda en un lejano tercer lugar y sus mismos dirigentes aseguran que “remontar la ventaja” no será tarea fácil, sobre todo, cuando su candidato Hugo Martínez, ve pocos apoyos al interior de su partido, sumado a decisiones de la cúpula y del Gobierno que afectan su imagen (el apoyo al régimen de Nicaragua por ejemplo), y el creciente transfuguismo de funcionarios de mandos medios hacia el candidato celeste (algo que desde mi punto de vista refleja la mediocridad e interés de dichos funcionarios ansiosos de poder, carentes de principios e ideologías). “Quizá” (y lo subrayo como una hipótesis), Hugo Martínez sea el candidato más sincero en la campaña electoral, pero el lastre de dos gobiernos marcados por falta de capacidad técnica, señalamientos de corrupción, un expresidente prófugo, un presidente actual con bajísimo nivel de popularidad, y el opaco interés de la cúpula del Frente por apostar a una victoria en las elecciones, sean los elementos de la “implosión” al interior de la candidatura presidencial del partido rojo.  El frente ha sido castigado por la población, el electorado le ha manifestado el malestar por su gestión, y defender lo que el Frente ha hecho como gobierno, es más una excusa, que una explicación, y aunque desde mi perspectiva electoral “nunca hay que dar al Frente por muerto en las elecciones”, el partido está al borde de su histórica popularidad, vemos pocas ideas de reinvención, continua el liderazgo de sus “ancestros” dirigentes, sin dar oportunidad a corrientes innovadoras de pensamiento, y solo la audacia de su candidato podrán acercarlos a la orilla de la salvación.

Como les dijo alguna vez un funcionario español en mi presencia: dejen de pensar como ONG, son el Gobierno de El Salvador. Quizá eso explique en parte el fracaso en el poder del FMLN, pueda que yo esté equivocado, la verdad absoluta no existe.

El siguiente artículo se refiere al fenómeno Bukele, y como se trata del candidato de las “mayorías”, debo afinar aún más el lápiz, el cerebro, y quizá el corazón.

NOTA DEL AUTOR: El siguiente artículo se refiere al FMLN y por último el fenómeno Bukele, por lo tanto, le pido no me juzgue, no he terminado de hablar. Una cosa si es cierta, este artículo era impensable escribirlo y publicarlo hace 30 años, lo que implica que la democracia sigue avanzando, no seamos tan pesimistas.

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Guillermo Gómez es un Consultor Senior, Economista y Máster en Política Económica Internacional con experiencia en la elaboración de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en monitoreo y evaluación, planificación estratégica y evaluaciones económicas y sociales, así como diagnósticos y análisis de programas y proyectos.

 

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150 años de fundación de la Escuela Militar

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Hace ciento cincuenta años, un grupo de oficiales retomó el ideal que años atrás, les había dejado el  Capitán General Gerardo Barrios: la creación de una institución de formación para futuros oficiales del Ejército. Se requería la existencia de un centro que preparara integralmente a aquellos, que algún día serían los líderes de la Fuerza Armada de El Salvador.

Surge por decreto legislativo el 14 de febrero de 1866, pero inicia sus funciones hasta el 15 de octubre de 1868, con el nombre de “Colegio Militar” en el edificio de la antigua biblioteca nacional, siendo su primer Director el General español Luis Pérez Gómez.  El 14 de enero de 1888, el General Francisco Menéndez, promulgó el Decreto Ejecutivo en el Ramo de la Guerra,  mediante el cual se fundaba, la “Escuela Politécnica de El Salvador”, en el la Casa de Los Ministerios, iniciando con ello, una segunda  época. Entonces, la permanencia de los Cadetes era de 3 años, para los de las armas de Infantería y Caballería y 6 años para los de Artillería e Ingeniería.

Una tercera  época surge cuando el Presidente de la República General Tomás Regalado emitió el Decreto de creación de la “Escuela Politécnica Militar”, el 24 de agosto de 1900.  De 1900 a 1906, la Escuela funcionó en su local anterior, posteriormente fue traslada hacia el cuartel “El Zapote”.

La denominada cuarta y actual época, en agosto de 1927, luego que el Dr. Pío Romero Bosque, Presidente de la República firmara el decreto de creación de la Escuela Militar, en ese mismo año, por medio del decreto respectivo, la Asamblea Legislativa declara, que la Carrera Militar en El Salvador es una Profesión.  El nombre de Capitán General Gerardo Barrios, se adoptó el 25 de agosto de 1965. Al inicio de la época, la escuela se ubicó en la Finca Modelo, poco después se trasladó a la alameda Dr. “Manuel Enrique Araujo”, en el mes de julio de 1991, cuando la Escuela fue trasladada al municipio de Antiguo Cuscatlán.

En esta cuarta época se han graduado más de 4000 oficiales, incluyendo 49 provenientes  de diferentes países amigos, un total de 89 promociones. Este período, también ha estado marcado por una constante modernización debido a los avances sociales, científicos y tecnológicos; de tal manera que del año 2000 a la fecha, se han producido transformaciones sustanciales, siendo una de ellas la incorporación de la mujer a la Escuela Militar, contando actualmente con 53 señoritas cadetes en las tres ramas.

En Enero del año 2000 se logra la acreditación de la Escuela como un “Instituto Especializado de Nivel Superior”, y se implementa la Licenciatura en Administración militar, con especialidad ejército, fuerza aérea y fuerza naval, graduando hasta la fecha quince promociones. En el año 2006, se implementa la Maestría en administración militar, la cual se imparte en la Escuela de Comando y Estado Mayor.

Nuestros oficiales están altamente preparados  en  defensa nacional, apoyo a la seguridad pública, en el apoyo a los planes del gobierno, en el auxilio a la población en casos de desastre, o en la contribución al mantenimiento de la paz y seguridad internacional, teniendo en todo momento como eje transversal,  el irrestricto respeto a los derechos humanos.

ESCRITO POR RICARDO SOSA. Experto en seguridad, asesor y consultor en temas de seguridad, con más de veinte años de experiencia; con experticia en estudios de seguridad, auditorias, desarrollo integrador de seguridad física electrónica, capacitación y adiestramiento.

Experto en seguridad y criminología y con más de 25 años de experiencia.

 

www.facebook.com/expertoenseguridad
@jricardososa

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TODO ACERCA DE ROMERO

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Esta era una de las frases que más me gustaba repetir en mis años en la Oficina de Canonización. Conocí perfectamente todo – o casi todo- acerca de Romero, y me tocó leer no una, sino varias veces sus escritos, escuchar tantas veces sus homilías, y revisar hasta las historias más íntimas del gran Arzobispo, porque eran una fuente de recursos para las tareas que me encomendaban. Pero todo eso pasó en mi vida, y ahora solo quedan los años y las experiencias vividas.

Cuando uno lee sobre la deformación de la imagen de Romero (por ignorancia o por maldad), uno se da cuenta que poco hemos conocido acerca de él, de su figura y de su legado. Creo y estoy convencido que hay 3 dimensiones de Romero: la política, la que todos conocemos; la humana, que pocos conocen y la teológica, que menos se conoce aún.

El Romero político. Siempre ha habido dos tipos de corrientes de pensamiento sobre la imagen de Romero: los que lo tildan de guerrillero, del que se metió a defender a la izquierda, del subversivo que merecía morir. Y la otra: del que cree que estuvo de lado de los pobres, pero quizá tan del lado de los pobres, que lo confundieron con los ideales de la izquierda de este país. No puedo descalificar a nadie, cada quien crea su propio juicio sobre las figuras públicas, pero creo firmemente que la figura de Romero, aun a casi 40 años de su muerte, sigue sin ser entendida políticamente y las explicaciones -que me surgen- son las siguientes: Romero fue un “hombre” en todo el sentido de la palabra, porque fue condescendiente con el dolor de los que sufren; porque estuvo con ellos, pero sobre todo, porque no solo fue discurso, sino acción encarnada del que cree que su misión era sentir con el pueblo salvadoreño. En ese sentido, el sesgo político -tan típico de nuestro país- los lleva a unos a entender que Romero se metió donde no debía meterse, porque su deber era dar misa y recoger limosnas; pero, al otro extremo, los que entendieron a Romero como parte de sus luchas sociales y reivindicativas y que su martirio es el ejemplo de valentía de tipo heroico. Con quienes conversé con franqueza y que fueron sus más íntimos colaboradores, comprendieron que la figura de Romero no era la del héroe social, muchos menos la del agitador de masas; era más bien la encarnación de la palabra que denunciaba el pecado social, y sus manifestaciones más perversas, y que inclusive, cuando empezó a incomodar a la “izquierda revolucionaria” en sus homilías, pocos han querido recordar o difundir esas expresiones tan claras. En resumen, hemos visto una parte de Romero, y políticamente apenas hemos hecho el esfuerzo de comprender las dimensiones de su permanente llamado a la construcción de una sociedad mas justa y solidaria. Eso no solo le compete a los que tienen el poder.  

El Romero humano. Creo que la figura de Romero no es solo la que se limita a la frase “Cese la Represión”, porque tenia claro que esta represión, injusticia y desigualdad no solo se debían a criterios de izquierdas, derechas, burguesía o de clase popular; Romero anunciaba que la transformación del país era algo estructural, no solo se debía al poder de los “ricos”, y el arribo al poder del partido de izquierda en el reciente pasado, lo ha confirmado. El odio de clases y entre clases, es parte de ese veneno que daña la primera capa de tierra de este país, y su denuncia era clara. Por eso mencionaba: “¿Dónde están las fuentes de ese pecado social?: En el corazón de cada hombre. La sociedad actual es como una especie de sociedad anónima en que nadie se quiere echar la culpa y todos son responsables. Todos son responsables del negocio, pero es anónimo. Todos somos pecadores y todos hemos puesto nuestro grano de arena en esta mole de crímenes y de violencia en nuestra Patria”. O. A. Romero

El Romero desde la dimensión teológica de la fe. No soy un experto en temas teológicos ni creo aspirar a serlo, solo lo hago como una evidencia de lo que viví. El martirio de Romero está basado (y lo sé exactamente palabra a palabra) en la demostración de que fue asesinado por odio a la fe, desde la teoría del martirio: ese odio se manifiesta en la materialización del asesinato, pero el centro del martirio, es la expresión de intolerancia social que lleva a que Romero -por su constante llamado a la conversión- sea asesinado (por odio, por descomprensión, y por interés). Pero la duda existencial es: ¿quiénes estamos llamados a la conversión? ¿Por qué el país sigue siendo el mismo lecho de sangre? ¿Por qué nos seguimos desangrando entre hermanos? Esa dimensión es la que Romero describía en la primera parte de sus homilías, y estaba claro que la conversión a la que llamaba era estructural, generalizada. En este sentido, esto no se trata de si soy o no católico, o si profeso o no una religión, se trata de un llamado de Romero a renunciar al pecado y atravesar un proceso de conversión, lo que descubre la dimensión mas esencial de la persona humana, tal como lo dijo: Lo que hemos dicho al señalar el pecado de los hombres, repito, es llamarlos a conversión”. Claro, esto interesa poco, sobre todo a quienes solo quieren ver la dimensión política, como si la política fuera el sentido más primordial del ser humano.

Creo que la canonización de Romero no ha calado el mensaje en su dimensión política, humana y teológica, incluso la misma Iglesia católica sigue sin entenderlo; o al menos, evidencian que la figura de Romero implicaría abandonar viejas tradiciones de comodidad y placer a las cuales muchos sacerdotes y obispos no piensan renunciar, o solo vociferan su identificación con Romero, pero sin expresar con el ejemplo de sus vidas, su opción preferencial por los que sufren. La iglesia católica de hoy está pasando por una crisis de identidad, a la cual el mismo Romero les pediría: conviértanse.

Por otro lado, quienes piden justicia por su asesinato, tampoco dan signos de comprometerse por cambios estructurales en esta nación, y el rio revuelto de los intereses partidarios, sigue dominando el rumbo de lo que realmente llegaría a ser un juicio con sentido restaurativo, así como la Alemania Post-Hitler lo logró hacer: justicia, pero con compromiso de la población de cerrar heridas, desde todos los ángulos.

El lunes, ya Romero será santo oficialmente, como un hecho simbólico, pero en esta tierra llamada El Salvador, seguiremos discutiendo sin entender ¿qué significa la figura de Romero?; criticándolo sin haber leído una milésima de su mensaje, o alabando su imagen, pero sin comprometernos hacia una conversión profunda; y pasaremos a la historia como el país que posee a una de las figuras más emblemáticas del Siglo XX, pero que desde izquierdas a derechas, poco hemos aprendido de él. Monseñor, su muerte fue luz, ya trascendió la oscuridad. Y perdone, aún no sabemos lo que hacemos.

 

 Lic. Guillermo Gómez, Economista con Maestría en Política Económica Internacional con enfoque en la definición de políticas públicas y formulación de proyectos. Posee más de 10 años de experiencia (2005 a la fecha) como Experto en Monitoreo y Evaluación, Planificación, Evaluaciones de Impacto y Resultado en el marco del Desarrollo Local, Empleo, Áreas sociales y Competitividad Municipal. Posee más de 5 años de experiencia como Consultor Senior en temas de marco de indicadores, marco lógico, estrategias, gestión del conocimiento, gestión por resultados, planificación estratégica y operativa, mercado laboral, pequeñas y medianas empresas entre otros. Así mismo ha impartido seminarios y capacitación en los temas de Gestión del conocimiento, Marco Lógico, Indicadores y Planificación estratégica y operativa con énfasis en el desarrollo local, mercado laboral y desarrollo económico y social. Trabajo durante más de 10 años en la Oficina de Canonización Mons. Romero.

 

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