Reo que demandó al Estado denuncia que fue brutalmente agredido por otro interno: "Espero que respondan por el daño que me han hecho” - Diario Digital Cronio de El Salvador
Connect with us
[adrotate group="4"]

Judicial

Reo que demandó al Estado denuncia que fue brutalmente agredido por otro interno: «Espero que respondan por el daño que me han hecho”

PUBLICADO

on

Un reo que paga una condena de 30 años por el delito de secuestro ha denunciado al Estado por los constantes atropellos que ha soportado luego de negarle la atención médica a tiempo que lo llevaron a quedar en silla de ruedas. Ahora, un nuevo incidente ha ocurrido en su vida: un interno le propinó una brutal golpiza que lo ha llevado nuevamente a exigirle a las autoridades. 

William Alberto Pérez Jerez es un médico pediatra que tiene 50 años de edad, que actualmente está recluido en el Centro Especial de Salud para Privados de Libertad, en Santa Ana, ya que sufre el síndrome de Devic, una enfermedad que lo ha llevado a su permanencia a una silla de ruedas. Producto de esto, un interno se aprovechó para golpearlo y lesionarlo en el rostro dentro de su celda bajo la amenaza de “tenerlo en la mira”. 

Al filo de las 2:00 de la tarde, del martes 6 de noviembre, llegó desde Santa Ana a San Jacinto (San Salvador), era su día de terapias semanales en el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI).

Con agilidad empuja las llantas de su silla hasta un pequeño comedor del ISRI. Se siente emocionado porque su hermana lo llegó a visitar. Las paredes pintadas de celeste con cortinas de colores oscuros dan la sensación de bienestar, pero desde su silla de ruedas pasan imágenes que nunca pensó vivir en carne propia.

Con un tono serio comenzó a contar a El Salvador Times que el 28 de octubre, mientras estaba en el reclusorio de Santa Ana, un hombre fornido, con el cuerpo lleno de tatuajes y con una actitud violenta llegó en dos ocasiones a visitarlo a su celda. Se negó a hablar con él, ya que no le tiene confianza por lo que le pidió que se fuera.

Señaló que al poco tiempo este regresó y sin mediar palabras comenzó a golpearlo sin piedad, a pesar de que este no podía defenderse. “Me dio un puñetazo en el ojo izquierdo produciéndome un hematoma, una inflamación en la retina y una uveítis, diagnosticada por un médico particular”, señaló William con un tono molesto.

Pérez Jérez lo reconoció de inmediato, y contó que el hombre que lo golpeó fue condenado a 130 años de prisión por homicidios, hurtos, entre otros delitos. Desde ese día, el médico pediatra vive con la incertidumbre de que nuevamente las agresiones vuelvan a pasar.

De forma pausada, comentó que el 2 de noviembre, cuando el reloj marcaba las 5:30 de la mañana, la hora del desencierro, observó que un custodio le quitó el candado de su celda antes que al resto de los internos. Minutos después, su agresor comenzó dirigirse a donde él estaba, como lanzándole una amenaza de que algo podría pasarle.

“Al ver esto me dirigí para avisarle al guardia de esa posición (a unos metros de William) y le pregunte que si había una orden para dejarlo deambular por el recinto. Pedí que me sacaran inmediatamente y que me protegieran, ellos (los custodios) acudieron al llamado. Entraron dos custodios, relevaron a al sujeto que había dejado libre a mi agresor con quien yo he visto que tiene conversaciones, me señalan y se referían a mí como en forma de ‘pendiente’”, narró.

Él sospecha que podría tratarse de una “confabulación para hacer daño”, ya que considera que debido a la amistad entre el custodio y su agresor podrían darse otro tipo de hechos más graves.

“Le pregunté a mi agresor que por qué se prestaba a hacerle daño a la población solo por obtener un beneficio. Si él es capaz de golpear de manera despiadada a un minusválido en una silla de ruedas… Si hubiera tenido un arma cortopunzante y hubiera hecho uso de ella. Considero que es una persona que no debería de estar en ese lugar, es una persona despiadada”, continuó diciendo mientras fruncía el ceño.  

Ya se conoce el caso

El director de centros penales, Marco Tulio Lima, dijo que ya se está realizando una investigación de lo que sucedió en Santa Ana y señaló que este es el único caso de agresión que se ha conocido en las cárceles donde se implementa el sistema “Yo Cambio”.

“Se me informó que se había agredido a una persona privada de libertad y me mandaron un informe con las imágenes de las lesiones. Se ha iniciado una investigación interna para el personal de seguridad por no haber tenido el debido cuidado”, explicó a El Salvador Times.

Las autoridades de seguridad aseguran que las agresiones entre internos es normal provocado por el encierro. El ministro de Justicia y Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, señaló al respecto: “En todo sistema penitenciario hay problemas de convivencia, es por la misma naturaleza del encierro que es una consecuencia lógica de la conducta de las personas, pero que la conflictividad del sistema salvadoreño ha bajado mucho. Antes había masacres y hasta homicidios a diario. Ahora se dan, pero han bajado”, manifestó.   

A pesar de que las autoridades dicen tener controlado los índices de violencia y de salubridad de los internos, William solo espera que se le responda por el daño ocasionado tras varios años de encierro.

“La gente tiene la idea que un privado de libertad ha perdido todos sus derechos y los únicos derechos que he perdido son el de deambular libremente y el voto. Estoy a la espera y con ganas de vivir. Espero que respondan por el daño que me han hecho”, sentenció.

Las acusaciones al Estado

William tiene claro los motivos que lo trajeron aquí, pero en medio de la crisis que vive ahora por la agresión de la que fue parte, se limita a decir que son dos secuestros. 

Estar en el encierro fue un shock emocional con el que ha tenido que luchar cada día. Las sombras de su condena le llevaron a pasar noches sin poder dormir y tener lapsos de depresión por lo que su salud comenzó a decaer, un episodio que prefiere no contar.

En 2008, cuando las cárceles aún eran reinadas por bandas delincuenciales, William estaba recluido en Usulután y fue ahí cuando se dio cuenta que su cuerpo no estaba bien; solicitó atención médica, pero tras días solicitando ayuda esta llegó cuando era demasiado tarde para revertir el daño. El síndrome de Devic, mejor conocido como neuromielitis óptica, es una enfermedad extraña que inicia en el sistema nervioso central que afecta el nervio óptico y la médula espinal.

Según el portal web de neuroimmunologybcn.org, el síndrome ataca a una o dos personas por cada 100,000 habitantes y puede provocar la pérdida de la visión en uno o ambos ojos. Debido a esto fue traslado al centro penitenciario “La Esperanza”, conocido como “Mariona”, donde le brindarían una mejor calidad de atención del cual asegura aún no haberlo recibido.

En 2011 la Sala de Constitucional conoció de su caso y emitió un Habeas Corpus, donde se demostró el daño físico que la enfermedad le había provocado donde obligaba al Estado atender sus necesidades médicas con prontitud, pero él asegura no tener las atenciones necesarias. Por lo que se amparó en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, quienes concluyeron la provocación de un “daño irreparables por el Estado”.

A principios del 2018, el gobierno salvadoreño inauguró el Centro Integral de Salud para Privados de Libertad en Santa Ana con el objetivo de resguardar a los cientos de reos enfermos que tiene el sistema penitenciario que padecen de enfermedades terminales o progresivas a los cuales se les brinda atención médica.

Uno de ellos fue William que el 18 de agosto fue traslado, pero explicó que este no reúne los insumos necesarios para la atención médica, pero jamás se imaginó que se toparía con otro problema de salud debido a la agresión recibida. 

“Desde mi traslado me di cuenta que ese lugar carece de medicinas y la infraestructura no es la adecuada hay un sistema represivo, no se da la atención médica adecuada. Es un lugar que no responde ni las condiciones mínimas a como le han hecho creer a la sociedad”, dijo molesto con un tono firme.

 

NOTA DE EL SALVADOR TIMES

 

Judicial

FOTOS: Fiestas, prostitutas y alcohol, así era la lujosa vida Gustavo A. Martínez, cabecilla de pandillas arrestado en Ataco

PUBLICADO

on

El cabecilla de una estructura criminal que opera en el país, Gustavo Adolfo Martínez, quien fuera detenido por la Policía en una residencia de Concepción de Ataco, Ahuachapán, tenía una vida de lujos al estilo de narcotraficantes, de acuerdo con las autoridades.

Ayer, al ser llevado a un tribunal de San Salvador para enfrentar audiencia preliminar por las acusaciones de financiamiento por actos de terrorismo, daba muestra de sus capacidades adquisitivas. Vestía ropa de marcas costosas, diferente al resto de imputados trasladados de bartolinas hacia juzgados.

Según las investigaciones desarrolladas por la Policía Nacional Civil (PNC) y Fiscalía, el sujeto obtenía altas sumas de dinero provenientes de extorsiones y venta de droga o armas.

En la residencial donde habita, por la cual pagaba 1,500 dólares mensuales de alquiler, realizaba fiestas costosas, de acuerdo al relato policial.

Su estilo de vida era holgado en dicha zona exclusiva del municipio de Concepción de Ataco.

Los fines de semana, Martínez desarrollaba fiestas con mujeres (prostitutas), abundante licor y drogas, según la fuente.

Al momento de ser capturado, el pasado 10 de julio, los agentes asignados al procedimiento incautaron 1,627 dólares en efectivo, además de 21 teléfonos celulares.

También se decomisaron dos tablets, dos pistolas sin documentación legal y una camioneta todoterreno.

Habría negociación

Previo a la audiencia de ayer viernes, el imputado y su abogado habría llegado a un acuerdo con la Fiscalía para negociar un proceso abreviado, afirmaron fuentes del Centro Judicial.

La Fiscalía aclaró en su cuenta de Twitter, que no se ha otorgado ningún proceso abreviado al imputado, aunque no descartó sostener una negociación.

La audiencia programada para este viernes no se desarrolló ante la solicitud del proceso abreviado. De llegarse a un acuerdo, el sujeto confesaría sus delitos.


SIGA LEYENDO

Judicial

Capturan en Honduras a pandillero «Chepe Vides», uno de los 100 más buscados en El Salvador

PUBLICADO

on

By

Uno de los pandilleros más buscados de El Salvador fue capturado por la Policía de Honduras, informaron autoridades del Centro Antipandillas Transnacional de El Salvador, esta tarde de viernes.

El procedimiento se realizó sobre la carretera que conduce a la ciudad de San Pedro Sula, en la jurisdicción de El Progreso, del departamento de Yoro.

Se trata de un peligroso delincuente salvadoreño que responde a los nombres de José Guadalupe Vides Vides, o David Antonio García García, alias ‘Chepe Vides’, quien figura en el listado de los ‘100 Más Buscados’ del país.

De acuerdo con los informes, el detenido mantiene órdenes vigentes del Juzgado Especializado “A” de Instrucción de San Salvador y del Juzgado Especializado de Sentencia de Santa Ana. 

Vides será puesto a las órdenes de las autoridades correspondientes en las próximas horas para continuar con el debido proceso en su contra por los delitos que se le imputan.

SIGA LEYENDO

Judicial

Sujeto le roba a su mujer $39 mil por no acceder a una petición íntima

PUBLICADO

on

Un hombre identificado solamente como José Hernández está siendo procesado por el Juzgado Segundo de Paz de San Salvador, acusado de robar $39,400 a su compañera de vida.

De acuerdo con el relato de la mujer recogido por La Prensa Gráfica, ella había recibido $27,400 de ahorros tras su jubilación y lo guardó en una cuenta bancaria que compartía con Hernández, donde ya estaban ahorrados otros $12 mil producto de la venta de una casa.

La mujer que reside en Estados Unidos, pero visita frecuentemente El Salvador, se dio cuenta que le habían quitado todo su dinero el pasado 10 de junio, cuando intentó hacer unos retiros, pero en el banco le afirmaron que el otro propietario de la cuenta, su pareja, había eliminado su acceso.

Debido a esto, la mujer confrontó al hombre por tal situación, y este le afirmó que lo hizo debido a que no accedió a una petición «íntima».

La mujer acudió a la Fiscalía General de la República (FGR) donde interpuso la denuncia contra su esposo y este fue arrestado. Hernández se encuentra en prisión mientras se desarrollan las investigaciones.

La FGR ha logrado comprobar que el dinero en la cuenta le pertenecía a la mujer, a pesar de que la cuenta era compartida, pues el hombre se desempeñaba como agente municipal, donde ganaba $200 y con ese salario no podía lograr ahorrar tal cantidad de dinero.

El sujeto esta siendo acusado de sustracción de las utilidades de las actividades económicas familiares, el cual se encuentra regulado en la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV).

De ser encontrado culpable, Hernández podría recibir una pena de tres a seis años de prisión.

SIGA LEYENDO
Advertisement

Lo Más Leído