Jueza deja en libertad a más de una docena de pandilleros de la MS por falta de pruebas - Diario Digital Cronio de El Salvador
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Judicial

Jueza deja en libertad a más de una docena de pandilleros de la MS por falta de pruebas

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El Juzgado Especializado de Instrucción “A” ordenó el sobreseimiento provisional para 14 pandilleros acusados por organizaciones terroristas, extorsión y dos homicidios agravados, debido a que la Fiscalía General de la República (FGR) no judicializó ninguno de los reconocimientos durante un año y tres meses que tuvo como periodo para presentar las pruebas en contra de estos.

 

Los imputados fueron señalados de cometer el asesinato de David Morán y Samuel Rubio, entre los delitos antes mencionados, pero la jueza consideró que no había suficiencia de pruebas, por lo que tomó la decisión del sobreseimiento, con lo que los imputados recuperan su libertad.

 

Sin embargo, el ministerio público solicitó el efecto suspensivo y el proceso pasará a la orden de una Cámara Especializada a la espera de confirmar o no lo impuesto por la administradora de justicia.

 

Los pandilleros recobrarán su libertad, siempre y cuando no tengan otros procesos abiertos en otros tribunales.

 

Los sujetos operaban en colonias como la residencial Granada, 26 de Enero, Las Lajas, Sevilla, colonia Mónica, San Ramón y otros sitios de Mejicanos, en donde se dedicaban a extorsionar en negocios informales.

Por: El Salvador Times

Judicial

Hombre contrata a su expareja como trabajadora sexual y al negarse a pagarle $50 termina procesado por supuestas amenazas

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Lo que comenzó como una noche de diversión terminó en discusiones y amenazas de muerte por parte de un hombre que contrató a su expareja como trabajadora sexual, quien al negarse a pagarle $50 por el servicio decidió llevarlo a los tribunales.

Irene (nombre modificado por seguridad) era una joven trabajadora sexual que vivía en una colonia populosa de San Salvador y siempre contactaba con sus clientes a través de llamadas telefónicas y hasta el momento no había tenido mayores problemas hasta que se comunicó con Douglas H., de 28 años de edad, un antiguo romance con el cual decidió trabajar sin saber que esa noche de alegría tendría mal término.

Todo sucedió la tarde del 19 de abril de 2018, el reloj marcaba las 4:00 de la tarde, cuando Douglas había acordado en pasar por ella en una calle cercana a su casa. Una vez reunidos se saludaron y ella se subió a su vehículo. Hasta ese momento tenían la intención de pasarla bien, por lo que su primera parada fue en un bar famoso en las cercanías de la Universidad de El Salvador (UES).

La noche apenas comenzaba y los embaces vacíos de cerveza se iban acumulando sobre la mesa, las risas comenzaron y ambos disfrutaban de su compañía. Con varias bebidas en la cabeza decidieron ir a bailar hasta una discoteca a unos cuantos kilómetros de donde estaban.

Los cuerpos comenzaron a moverse al son de la música, la tensión entre los dos se comenzaba a elevar al igual que las copas. Hasta ese momento, todo eran risas, abrazos y besos, era una noche prometedora por lo que como última parada ir a un motel sobre la Troncal del Norte en Ciudad Delgado.

El dinero perdido 

Eran las 12:30 de la media noche y como todo un contrato este había llegado a su fin. El hombre pagó los $50 por el servicio. Irene los tomó conforme y sin ningún tipo de reclamo. Ella le dijo que tomaría una ducha por lo que se metió al baño dejando sus cosas en un lugar de la habitación junto con el dinero de su paga.

Tras varios minutos en el baño, esta regreso y abrió su cartera con el objetivo de guardar de mejor manera el efectivo, pero para su sorpresa este ya no estaba. Asustada por esto comenzó  a revisar de manera frenética sin tener resultado y por su mente pasó una sola cosa: su acompañante se lo había robado.

“No encuentro el dinero”, exclamó preocupada. “El dinero no podía caminar”, continuó diciendo con un tono molesto e indirectamente lo señaló como el responsable de su pérdida.

El hombre sin perder el tiempo salió al paso y se declaró inocente. “¡Vos estas pendeja! No tengo necesidad de agarrar ningún dinero”, pronunció al mismo tiempo que salía de la habitación hacia la cochera del motel, como quien se hace el desentendido.

Mientras ella se desesperaba por el dinero, el hombre regresó buscando su celular, ya que lo había olvidado. “Dame el teléfono”, le exigió. Inmediatamente ella le contestó: “El teléfono está en la cama. Aquí está”, mientras apuntaba.

“Vos sos una mañosa, me estas robando el teléfono. ¡No es así! Dame el teléfono o me regresas el dinero”, dijo molesto mientras se le abalanzó sobre ella tomándola de las muñecas. Este intercambio de palabras desató el infierno en esa habitación, donde unos minutos atrás todo parecía un paraíso.

Los gritos comenzaron y Douglas seguía sujetando a Irene: “¡Dame el dinero, que el dinero no saldría solo de la cartera!”, le dijo ella. “Yo no te debo nada porque ya te pagué. Lo último que tenía era lo que te pague”, le contestó furioso dejándola a un lado del cuarto.

A los pocos minutos el sujeto logró encontrar el celular y comenzó a marcar. La mujer relató que las llamadas eran para un grupo de sujetos de los que sospechaba eran pandilleros por su forma de hablar con su cliente. “¡Ey perros! Háganme el paro porque esta morra ya mucho está molestando, necesita que se calme”, ordenó.

La mujer estaba asustada y se temió lo peor. Sentada sobre la cama el hombre le preguntó: “¿Te vas o te quedás?”, con un tono serio y por alguna razón, decidió salir con él para poder llegar hasta su casa debido que no tenía como regresar a su casa.

Las amenazas

Una vez fuera del lugar y dentro del automóvil, Douglas seguía llamando a sus extraños contactos  y para seguir intimidándola ponía en altavoz las conversaciones donde comentaban como balearían su vehículo como ejemplo de algo que podría pasarle a ella. Segundos después, sacó una pistola que tenía guardada debajo de su asiento con el que comenzó a amenazarla.

“Yo no te he robado nada, el teléfono ahí lo llevas. Lo único que quiero es bajarme del vehículo”, le suplicó la mujer durante el trayecto. Douglas realizó una parada en un taller de vehículos donde se encontraba uno de sus amigos, pero antes le señaló a Irene: “Si te bajás te voy a matar, hija de la gran puta. No sabes con quien te has metido ni para la historia vas a quedar en ese tu carro mierda”.

Para su suerte los hombres que estaban en el lugar no hicieron nada en su contra. El vehículo emprendió su marcha y Douglas no soltaba la pistola. “Él me dijo que si hablaba de lo que había pasado me iba a matar y al mismo  tiempo se tocaba el arma de fuego”, señaló, horas después, a las autoridades la angustiada mujer, quien explicó que el hombre le permitió bajarse del vehículo a unos cuantos metros de donde la había ido a traer.

Irene decidió no quedarse callada y lo denunció a la Policía. Horas después el hombre había sido identificado y capturado por los delitos de privación de libertad y amenazas; estuvo resguardado en las bartolinas de San Salvador hasta ser llevado al centro penitenciario de Quezaltepeque.

En la audiencia preliminar sus abogados señalaron que todo se trababa de una “denuncia de carácter calumniosa” con el ánimo de tomar venganza contra uno de sus clientes que años antes había sido su compañera sentimental y solicitaron eliminar el delito de privación de libertad, ya que ella “andaba con su consentimiento”.

El caso llegó al Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador, donde se espera el desarrollo de la vista pública donde desfilarán las pruebas para determinar un fallo para el imputado.

Por. El Salvador Times.

Lea Nota Original Acá.

 

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“Párate ahí, si das información a la policía te vamos a matar” le dijeron pandilleros a un hombre tras desobedecer una orden en la colonia

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Querer tener una calle libre para poder circular fue el único “pecado” que un hombre cometió ante pandilleros de la zona que atentaron en contra de su vida por considerar que al botar las piedras colocadas estaba ayudando a la Policía Nacional Civil (PNC).

Cansado de la jornada laboral que había tenido, la noche del 27 de septiembre de 2017 Camilo (nombre modificado por seguridad) regresaba a su casa cuando en la entrada principal de la colonia en la que habitaba se encontró con grandes piedras que le impedían avanzar.

Teniendo conocimiento que las piedras eran colocadas por pandilleros para impedir que agentes de la PNC entraran a la colonia a patrullar, la víctima decidió remover con sus propias manos la barricada.

La molestia de Camilo era tal que no le importó que cinco de los delincuentes lo estuvieran observando y con actitud desafiante procedió a remover las rocas, algo que ningún otro vecino se había atrevido a hacer pese a los problemas que tenían para encontrar un lugar donde estacionar sus vehículos.

Una vez removidas las piedras, el hombre se dispuso a seguir su camino, pero los delincuentes salieron a su paso y le ordenaron detener la marcha, algo que la víctima no obedeció.

“Párate ahí”, fue el grito con el que  Kevin H., intentó atemorizar a un Camilo que se detuvo hasta que sintió que un disparo impactó con la carrocería del vehículo que fue rodeado por los delincuentes.

Al costado derecho del pick up se puso colocó Jimmy F., quien sin andar con rodeos le preguntó: “¿Por qué no hiciste caso de parar? Y si no bajas la luz te vamos a matar ya que nosotros mandamos en la zona”.

Lleno de impotencia. Camilo siguió escuchando a sus verdugos, en ese momento tomó la palabra José R., quien  le ordenó que se bajara del carro para que Eduardo A. le colocara la pistola en la cabeza y lo amenazara: “Si das información a la policía te vamos a matar”, lo sentenció.

Todo pasó en cuestión de minutos, Camilo sintió la muerte sobre sus hombros pero pese a esto decidió denunciar a las autoridades sobre lo que había pasado y se le dieron las medidas de seguridad previa al inicio de un proceso judicial.

Los sujetos fueron arrestados meses después y en el requerimiento fiscal fueron acusados por limitación ilegal a la libertad de circulación, el cual se mantuvo hasta llegar a la vista pública desarrollada por el tribunal Tercero de sentencia de San Salvador.

Tras las pruebas presentadas por la representación fiscal y los alegatos de la defensa de los cuatro imputados el juez los declaró culpables y por ser un delito menor los condenó a tres años de trabajos de utilidad pública por los daños ocasionados.

 

Nota por El Salvador Times 

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Condenan a pandillero que le encontraron $31 mil 730 en efectivo, producto de la venta ilícita de teléfonos celulares

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El Tribunal 2° de Sentencia de San Salvador condenó a tres años de prisión al pandillero Melquisedec Alexander Medrano Sánchez, de 27 años de edad, por el delito de Casos Especiales de lavado de dinero.

Las partes involucradas en el proceso, Fiscalía General de la República y la defensa del imputados, tras llegar a un acuerdo entre ellos le solicitaron al juzgador un procedimiento abreviado para el imputado, manifestándole que pedirían tres años de prisión con el remplazo de la pena, dándole la oportunidad al ahora condenado que declarar los hechos ocurridos.

Por lo cual Medrano confesó que el 22 de mayo del 2018, cuando transitaba en la comunidad 22 de abril, en Soyapango, San Salvador, unos agentes policiales lo detuvieron, que al momento de hacerle el registro le encontraron en el bolsón la cantidad de 31 mil 730 dólares en efectivo, por lo cual lo detuvieron.

El ahora condenado manifestó que ese dinero era producto de la venta ilícita de teléfonos celulares, pero según los agentes Medrano el día de la detención les dijo que el dinero era del cuñado, el cual estaba detenido.

Al momento de dar el fallo el juzgador manifestó que “no se tiene claro la posibilidad que Medrano cumpla un remplazo de la pena, bajo la tutela del juez de Vigilancia Penitenciar, porque no se tiene registro de lugar de vivienda, ni de actividad económica, por lo cual se vuelve difícil darle un remplazo de la pena”, por razón a lo anterior no se le dio el beneficio solicitado por las partes, por lo cual tendrá que cumplir en un centro penal la pena interpuesta en el fallo.

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