Empleadas de Tigo son privadas de libertad y abusadas en Guazapa - Diario Digital Cronio de El Salvador
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Empleadas de Tigo son privadas de libertad y abusadas en Guazapa

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La tarde del 26 de diciembre de 2016, cinco empleados de la empresa de telefonía Tigo fueron enviados hacia el municipio de Guazapa, al norte de San Salvador, para realizar su trabajo de ofrecer casa por casa la contratación de paquetes de cable satelital e internet.

El grupo estaba integrado por dos mujeres y tres hombres, quienes abordaron un pequeño microbús de la empresa que los trasladó hasta el cantón San Jerónimo del citado municipio, cuando llegaron eran cerca de las 2:00 de la tarde. El objetivo que llevaban era visitar la mayor cantidad posible de potenciales clientes para llegar a la meta de ventas establecida mensualmente.

Al llegar al lugar, los cinco jóvenes emprendieron sus labores; Brenda, Jorge (nombres cambiados por protección a las víctimas) y el resto se bajaron de la unidad móvil y se dirigieron a una vivienda para comenzar lo que esperaban fuera una jornada productiva.

Lo que no se imaginaron es que antes de tocar la primera puerta, serían interceptados por dos pandilleros del Barrio 18, entre ellos Oscar Rivera Marroquín, quienes los intimidaron con las armas que portaban. Estos les cuestionaron qué andaban haciendo en el lugar; antes que terminaran de increparlos un tercer sujeto se unió al grupo de criminales.

Jorge y Brenda fueron apartados del grupo y conducidos hacia una “casa destroyer”. Él fue golpeado por dos delincuentes, mientras a ella le dieron dos opciones, ser violada o morir. Por su mente pasó la imagen de sus hijos.

Brenda no tuvo más opción que ser abusada sexualmente por los tres pandilleros.

Tras ello, la mujer salió de la habitación en donde la atacaron y logró ver que el resto de sus compañeros estaban retenidos en el interior de la casa, sentados en el piso. Los tres hombres estaban golpeados y Cecilia (nombre cambiado por protección) fue obligada a entrar a la habitación. También fue violada.

Las cinco víctimas fueron despojadas de sus teléfonos celulares y del dinero que portaban y al cabo de tres horas fueron dejados en libertad; sin perder más tiempo, regresaron al vehículo y se fueron del lugar.

En el camino lograron ser localizados por una patrulla de la Policía Nacional Civil (PNC), luego de que la empresa telefónica reportara a las autoridades que por mucho tiempo la unidad no tenía movimiento.

Solo un criminal fue sentenciado

Ambas mujeres coincidieron a la hora de brindar sus relatos ante el Tribunal 4° de Sentencia de San Salvador, donde tuvieron que enfrentar -esta vez mediante videoconferencia- a sus verdugos. Del otro lado de la pantalla, desde un penal, estaban los sujetos llenos de tatuajes.

El caso logró ser individualizado por la Fiscalía General de la República (FGR), por lo que Rivera Marroquín, quien fue detenido por la PNC, fue procesado por el delito de violación agravada, robo y privación de libertad.

El Tribunal de Sentencia le impuso una pena de 41 años y 8 meses de prisión, después de que se le comprobara su actuar en el caso.

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Trabajadora sexual del centro de San Salvador es procesada por ser la autora intelectual del ataque a un hombre por parte de pandilleros

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Un trabajadora sexual es procesada tras el señalamiento de un hombre que asegura que ella fue la autora intelectual de un intento de homicidio a manos de pandilleros, luego de que este interviniera en un riña dentro de una cervecería del centro de San Salvador.

Jesús (nombre modificado por seguridad) era un hombre que disfrutaba visitar los diferentes bares y pequeñas cantinas del centro de San Salvador en las que se hacía acompañar de mujeres jóvenes que trabajaban en dichos establecimientos.

Sin embargo, el gusto le duró muy poco ya que un día sintió que perdería su vida a manos de dos pandilleros que habían sido enviados por una de las “trabajadoras del sexo más famosas del centro”, Jaqueline O., mejor conocida como “La Chiguagua”, tal y como se conoció en el juicio que se ha abierto en su contra.

Todo comenzó la tarde del 28 de julio de 2017 cuando él llegó a un establecimiento conocido como “Caribe 2”, un oscuro y ruidoso bar ubicado en la avenida Independencia, en el centro de San Salvador. No era la primera vez que llegaba a este lugar, ya que conocía a todas a todas las empleadas y a otros hombres que, al igual que él, llegaban a disfrutar del ambiente.

Entre sus conocidas estaba Jaqueline, una joven morena, de cabello lacio y castaño, de complexión media y dotada de un gran carisma. Con tan solo 26 años de edad, había logrado resaltar entre el resto de sus compañeras, no solo por su físico y su actitud llevadera si no por ejercer poder dentro del establecimiento ya que tenía fuertes lazos con pandilleros de la zona que la acuerpaban.

Las horas que casi le cuesta la vida

Cuando el reloj marcaba las 1:30 de la tarde, Jesús se encontraba sentado en la barra del establecimiento, acompañado de una joven mujer con quien tomaba cervezas. Hasta ese instante todo era tranquilidad, la música se había apoderado del lugar y del ambiente. A medida la tarde avanzaba el lugar comenzaba a llenarse.

Pero la pareja no advirtió que en medio del bullicio saldría Jaqueline, quien sin mediar palabras agarró por el brazo a la mujer y comenzó a insultarla sin motivo aparente. Esto le causó indignación a Jesús por lo que decidió defender a su joven acompañante lo que generó aún más molestias.

Ante esto, ella decidió tomar una botella de cerveza con la intención de estrellársela en la cabeza pero él puso su antebrazo y logró esquivar el golpe.

Todas las miradas se dirigieron hacia la barra, pero minutos después el lugar volvió a la normalidad. Para suerte de Jesús y su acompañante no pasó a más; sin embargo, algo en su mente lo hizo regresar su vista hacia atrás donde pudo constatar que Jaqueline se encontraba conversando molesta con otra mujer y dos hombres con apariencia de ser pandilleros.

Las miradas de aquel pequeño grupo eran cortantes y todas se dirigían hacia Jesús. A pesar de no saber lo que conversaban, su instinto lo hizo levantarse de su silla y salir del “Caribe 2”, por un momento sintió la muerte.

Eran las 3:30 de la tarde, y con el efecto de 13 cervezas en su cuerpo buscó las llaves de su vehículo en sus bolsillos, se metió en su vehículo y manejó tres cuadras delante del bar. Su sed etílica lo hizo entran a una pequeña cantina, donde se encontraban sus “amigos de calle con los que tomaba”.

Ya eran las 4:30 y para calmar el susto que llevaba, se sentó en la acera donde comenzó a tomar agua ardiente junto con los otros hombres. Nuevamente, un sentimiento de tranquilidad lo embargó por un largo rato.

Pero al cabo de dos horas y media observó -al otro lado de la calle- a los dos hombres que había visto conversando con Jaqueline. Uno de ellos al verlo gritó: “¡Ey, ahí está!”, mientras extendía su mano para tocar al otro e indicarle la posición de Jesús. Una fuerte balacera se desató.

Ya eran las 7:00 de la noche, con la poca visibilidad comenzó a tratar de esconderse pero ya el alcohol se había apoderado de su cuerpo, lo que le impidió moverse con agilidad para protegerse de las ráfagas de balas que comenzaron a llover en el lugar. Las personas que estaban al rededor salieron despavoridas.

En ese momento, Jesús observó que un pandillero andaba armado y fue este quien comenzó a dispararle y le atinó en el pecho, en el pie, el tobillo y en la pierna; fueron cuatro disparos pero él lo supo horas después de ser ingresado al hospital Rosales.

“Me arrastré hacia mi vehículo, abrí la puerta como pude y agarré el arma que andaba y respondí para defenderme”, señaló el hombre en la sala de audiencias cuando se desarrollaba el primer día del juicio en contra de Jaqueline. Ahí, explicó que luego de defenderse los dos pandilleros se dieron a la fuga.

Los testigos recurrieron a llamar a Comandos de Salvamento, ya que estaba gravemente herido. Cuando la institución llegó los dos atacantes no dejaban de merodear el lugar, y según personas cercanas al hecho, estos intentaron acercarse a la ambulancia para terminar de rematarlo sin tener resultado.

“La trabajadora del sexo más famosa del centro”

Sentada en el banquillo de los acusados, Jaqueline se mostraba tranquila, sonriente y se acicalaba su cabello a cada instante mientras escuchaba a la víctima. Sus dos abogados la acuerpaban y se ponían a reír cada vez que podían.

En el juicio, la representación fiscal desfiló a dos pruebas testimoniales dentro de las cuales estaba un testigo que había escuchado las conversaciones de la imputada con las otras tres personas en la que explicaban cómo procederían a asesinar al hombre.

“La Chiguagua (Jaqueline) ordenó por teléfono que movieran las armas para el cuarto de ella. Estaba hablando en alta voz para que lo mataran (a Jesús). Sé que es así porque estaban discutiendo de él y lo señalaban”, indicó uno de los testigos.

Dentro de su testimonio, este dijo que la imputada le entregó una pistola a los pandilleros dentro del establecimiento para que lo asesinaran, ya que este habría impedido el rapto de su joven acompañante durante una discusión.

“Ella decía que no habían papas (policías) en la esquina y que todo estaba listo… la conozco porque ella es la trabajadora del sexo más famosa del centro”, continuó diciendo. Al escuchar este último señalamiento la imputada soltó una carcajada dentro de la sala.

Hasta el momento, la Fiscalía General de la República (FGR) solo sabe que la persona que disparó a Jesús es un pandillero de la zona conocido con el alias “El Chele”, quien es un hombre de aproximadamente 21 años de edad, de complexión delgada, de tez blanca y con ojos grises.

El Salvador Times preguntó a la fiscal del caso la razón por la cual este sujeto no estaba procesado, y esta respondió que se tuvo el intento de buscarlo, pero no se logró ubicar.

Sin lugar a dudas, la vida le cambió en cuestión de unas cuantas horas, tras el susto el hombre ha tenido que soportar el dolor que le han causado los impactos en sus piernas impidiéndole caminar con normalidad, aún espera la extracción de la última bala.

El juicio que comenzó el pasado jueves 6 de diciembre continuará este día y se espera que el juez del Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador emita un fallo a partir de los pruebas recabadas por la FGR; mientras tanto la imputada seguirá detenida por el homicidio en grado tentativa.

Foto Referencia.

Por: El Salvador Times.

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“¡Aja pajarito! Ya venís va, hoy sí te llevó la bestia”, le dijeron unos pandilleros a un hombre que los enfrentó con valor y logró escapar de ellos

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“¡Aja pajarito! Ya venís va, hoy sí te llevó la bestia”, esa fue la amenaza que un grupo de pandilleros cubiertos del rostro lanzaron a un hombre a quien intentaron matar sin advertir que este se defendería y lograría escapar de ellos en una zona rural del norte de San Salvador.

Antes de la salida del sol y como era de costumbre, Juan (nombre modificado por seguridad) salió de su casa para dirigirse a su lugar de trabajo, al que no llegó debido a que en su camino se encontró a varios pandilleros, entre ellos Oswaldo R., quienes lo quisieron asesinar.

Eran las 4:30 de la madrugada del 20 de enero del 2018, cuando la víctima se desplazaba por un camino cubierto de árboles que lo llevaban a la calle principal donde tomaba el bus en el que se trasladaba a su lugar de trabajo.

La escasa luz del tendido eléctrico en la zona sirvió para que cinco delincuentes con los rostros ocultos con unos gorros se cruzaran en el camino del hombre quien desde un primer momento trató de no mostrar miedo.

Juan trató de seguir su camino pero previo a la advertencia que más sonó a burla comenzaron a dispararle con la intención de asesinarlo. Algo que no lograron ya que la puntería les falló a los gatilleros.

Impresionados por la reacción de la víctima, los delincuentes dieron un alto al fuego pero al ver que Juan se desplazaba para agredirlos continuaron con el ataque armado que hirió en una de sus piernas al trabajador.

En lugar de calmar al ofendido, este se llenó de ira y se abalanzó sobre su principal agresor a quien valiéndose de mucha astucia le logró arrebatar el arma de fuego. Algo que dejó atónitos a los pandilleros.

La adrenalina que recorría por el cuerpo de Juan evitó que este sintiera dolor por un disparo que recibió en una de las manos cuando forcejeaba con el delincuente quien recibió un rodillazo en los testículos y otro en la cara que lo dejaron tendido en el suelo.

El resto de delincuentes no daba crédito a lo sucedido y se mantuvieron inertes que vieron como Juan le sacaba el gorro al atacante para identificarlo y denunciarlo ante las autoridades.

Con mucho dolor por las heridas recibidas, Juan comenzó a correr para intentar escapar y salvar su vida en medio de la oscuridad, fue en ese momento que los otros cuatro pandilleros reaccionaron para asesinar a la víctima.

Los pandilleros encontraron el arma que había sido arrojada en la pelea y desde un punto lejano comenzaron a disparar en contra del ofendido quien fue herido nuevamente, esta vez en uno de sus hombros.

Para su suerte, Juan logró encontrar a un grupo de policías en un carro patrulla a quienes les pidió ayuda. El hombre herido fue trasladado al hospital donde fue atendido en emergencias.

Con la denuncia interpuesta, el principal agresor y a quien Juan había descubierto del rostro fue capturado cuatro meses más tarde durante un operativo realizado por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC).Hasta el momento las autoridades no han logrado dar con el resto de criminales.

El caso llegó al tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador y se espera qie el próximo lunes 10 de diciembre se instale el juicio en contra del pandillero que es procesado por el delito de homicidio agravado tentado.

Por: El Salvador Times.

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Titular de la FGR, Douglas Meléndez, destaca importancia del uso de escuchas telefónicas para resolver casos de mayor envergadura

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El fiscal general, Douglas Meléndez, busca ser reelegido por tres años más al frente de la Fiscalía General de la República (FGR) y para lograrlo uno de sus principales argumentos es el buen uso que le ha dado durante su administración a la intervención telefónica como herramienta de investigación en casos importantes.

“La intervención de las telefonías ha resultado una excelente herramienta de investigación en los hechos delictivos para la Fiscalía, por lo que su utilización en juicios ha sido fundamental y determinante al momento de emitir sentencias”, afirma Meléndez.

A juicio del fiscal, utilizar las escuchas ha permitido resolver casos destacados relativos a maras,  sobornos, el narco, entre otros.

Como ejemplo, Meléndez puso el caso denominado Operación Jaque, donde se golpeó las finanzas de la Mara Salvatrucha (MS-13) y se logró condenas de hasta 350 años tras las rejas contra los líderes de esa estructura.

Gracias a las escuchas, durante el juicio el juez del caso pudo escuchar como estos lideres de la MS-13 planificaban los actos vía telefónica, lo que fue clave para lograr las condenas.

Otro caso en el que las escuchas telefónicas han sido importantes es el que involucrada al exfiscal Luis Martínez. Donde por medio de las escuchas se descubrió como el anterior titular de la FGR pactaba con abogados, exfuncionarios y el empresarios para beneficiarlos a cambio de pagos.

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