Autoridades del Colegio Médico exigen a la FGR dar con el responsable de quién cambio a bebés en el año 2015 - Diario Digital Cronio de El Salvador
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Autoridades del Colegio Médico exigen a la FGR dar con el responsable de quién cambio a bebés en el año 2015

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La mañana de este martes, el Colegio Médico se pronunció sobre el caso de los bebés que fueron intercambiados en el año 2015 en el Centro Ginecológico debido a que aún se desconoce quién, o quiénes, fueron los responsables del intercambio y por la injusticia cometida contra el doctor Alejandro Guidos.

El profesional de la salud fue absuelto de los cargos de suplantación y alteración de estado familiar, pero autoridades del Colegio Médico piden a la Fiscalía General de la República (FGR) que actúe en este hecho y de con el paradero de los responsables de cambiar al niño Cushworth Casanellas.

Por su parte, el abogado del doctor Guidos, Ernesto Feusier, dijo que su defendido fu sometido a un caso injusto donde le “mancillaron su honor y su prestigio profesional”.

Guidos, quien siempre se consideró inocente de todo, en enero de 2017 presentó ante la FGR una denuncia para saber qué sucedió con el cambio de bebés y la razón de su detención, la cual consideran fue arbitraria.

Para el abogado de Guidos, es preocupante que a pesar de la denuncia impuesta la Fiscalía, la institución no ha hecho absolutamente nada.

“Prácticamente ya tenemos dos años esperando y la Fiscalía no ha hecho nada por encontrar a las personas responsables de dos cosas: una de qué fue lo que pasó con ese cambio de menor, pues todavía no sabemos quiénes son los responsables; y dos, por qué al doctor Guidos los detuvieron y no a las personas que son responsables del intercambio de los niños”, aseguró el abogado.

Por lo anterior, autoridades del Colegio Médico y el propio doctor Guidos, esperan que el titular de la FGR, Douglas Meléndez, y demás fiscales específicos en este tipo de suceso, actúen con prontitud para esclarecer el caso.

Por: El Blog.

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FOTO: Medicina Legal revela que mujer fue asfixiada en el cuarto de un auto hotel en la carretera al Puerto de La Libertad

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Esta tarde de lunes, la Fiscalía General de la República (FGR) reveló que se procederá a intimar a un sujeto quien sería el responsable de quitar la vida a una mujer.

El hecho ocurrió dentro de un auto hotel denominado El Doral, ubicado en el kilómetro 11 y medio de la carretera al Puerto de La Libertad, el 22 de octubre de 2015.

La víctima fue identificada en su momento por fuentes policiales como Sofía Estela Navarrete Jurado, de 25 años.

Inicialmente se dijo que el cuerpo de la víctima fue localizado dentro de un baño del cuarto que había alquilado junto con un hombre.

Se pensó que perdió la vida por un accidente, pero el dictamen forense reflejó algo muy diferente.

Tras esa fecha, las investigaciones continuaron y se logró la detención de este hombre, identificado como José Antonio Flores Paredes.

Recientemente el Instituto de Medicina Legal determinó que la causa de que la mujer perdiera la vida fue por asfixia.

De forma que se procederá a acusar formalmente a Flores Paredes por este hecho y será presentado ante los tribunales correspondientes.

El caso es atendido por la Unidad de Atención Especializada para las Mujeres de Zaragoza, La Libertad.

 

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Hombre contrata a su expareja como trabajadora sexual y al negarse a pagarle $50 termina procesado por supuestas amenazas

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Lo que comenzó como una noche de diversión terminó en discusiones y amenazas de muerte por parte de un hombre que contrató a su expareja como trabajadora sexual, quien al negarse a pagarle $50 por el servicio decidió llevarlo a los tribunales.

Irene (nombre modificado por seguridad) era una joven trabajadora sexual que vivía en una colonia populosa de San Salvador y siempre contactaba con sus clientes a través de llamadas telefónicas y hasta el momento no había tenido mayores problemas hasta que se comunicó con Douglas H., de 28 años de edad, un antiguo romance con el cual decidió trabajar sin saber que esa noche de alegría tendría mal término.

Todo sucedió la tarde del 19 de abril de 2018, el reloj marcaba las 4:00 de la tarde, cuando Douglas había acordado en pasar por ella en una calle cercana a su casa. Una vez reunidos se saludaron y ella se subió a su vehículo. Hasta ese momento tenían la intención de pasarla bien, por lo que su primera parada fue en un bar famoso en las cercanías de la Universidad de El Salvador (UES).

La noche apenas comenzaba y los embaces vacíos de cerveza se iban acumulando sobre la mesa, las risas comenzaron y ambos disfrutaban de su compañía. Con varias bebidas en la cabeza decidieron ir a bailar hasta una discoteca a unos cuantos kilómetros de donde estaban.

Los cuerpos comenzaron a moverse al son de la música, la tensión entre los dos se comenzaba a elevar al igual que las copas. Hasta ese momento, todo eran risas, abrazos y besos, era una noche prometedora por lo que como última parada ir a un motel sobre la Troncal del Norte en Ciudad Delgado.

El dinero perdido 

Eran las 12:30 de la media noche y como todo un contrato este había llegado a su fin. El hombre pagó los $50 por el servicio. Irene los tomó conforme y sin ningún tipo de reclamo. Ella le dijo que tomaría una ducha por lo que se metió al baño dejando sus cosas en un lugar de la habitación junto con el dinero de su paga.

Tras varios minutos en el baño, esta regreso y abrió su cartera con el objetivo de guardar de mejor manera el efectivo, pero para su sorpresa este ya no estaba. Asustada por esto comenzó  a revisar de manera frenética sin tener resultado y por su mente pasó una sola cosa: su acompañante se lo había robado.

“No encuentro el dinero”, exclamó preocupada. “El dinero no podía caminar”, continuó diciendo con un tono molesto e indirectamente lo señaló como el responsable de su pérdida.

El hombre sin perder el tiempo salió al paso y se declaró inocente. “¡Vos estas pendeja! No tengo necesidad de agarrar ningún dinero”, pronunció al mismo tiempo que salía de la habitación hacia la cochera del motel, como quien se hace el desentendido.

Mientras ella se desesperaba por el dinero, el hombre regresó buscando su celular, ya que lo había olvidado. “Dame el teléfono”, le exigió. Inmediatamente ella le contestó: “El teléfono está en la cama. Aquí está”, mientras apuntaba.

“Vos sos una mañosa, me estas robando el teléfono. ¡No es así! Dame el teléfono o me regresas el dinero”, dijo molesto mientras se le abalanzó sobre ella tomándola de las muñecas. Este intercambio de palabras desató el infierno en esa habitación, donde unos minutos atrás todo parecía un paraíso.

Los gritos comenzaron y Douglas seguía sujetando a Irene: “¡Dame el dinero, que el dinero no saldría solo de la cartera!”, le dijo ella. “Yo no te debo nada porque ya te pagué. Lo último que tenía era lo que te pague”, le contestó furioso dejándola a un lado del cuarto.

A los pocos minutos el sujeto logró encontrar el celular y comenzó a marcar. La mujer relató que las llamadas eran para un grupo de sujetos de los que sospechaba eran pandilleros por su forma de hablar con su cliente. “¡Ey perros! Háganme el paro porque esta morra ya mucho está molestando, necesita que se calme”, ordenó.

La mujer estaba asustada y se temió lo peor. Sentada sobre la cama el hombre le preguntó: “¿Te vas o te quedás?”, con un tono serio y por alguna razón, decidió salir con él para poder llegar hasta su casa debido que no tenía como regresar a su casa.

Las amenazas

Una vez fuera del lugar y dentro del automóvil, Douglas seguía llamando a sus extraños contactos  y para seguir intimidándola ponía en altavoz las conversaciones donde comentaban como balearían su vehículo como ejemplo de algo que podría pasarle a ella. Segundos después, sacó una pistola que tenía guardada debajo de su asiento con el que comenzó a amenazarla.

“Yo no te he robado nada, el teléfono ahí lo llevas. Lo único que quiero es bajarme del vehículo”, le suplicó la mujer durante el trayecto. Douglas realizó una parada en un taller de vehículos donde se encontraba uno de sus amigos, pero antes le señaló a Irene: “Si te bajás te voy a matar, hija de la gran puta. No sabes con quien te has metido ni para la historia vas a quedar en ese tu carro mierda”.

Para su suerte los hombres que estaban en el lugar no hicieron nada en su contra. El vehículo emprendió su marcha y Douglas no soltaba la pistola. “Él me dijo que si hablaba de lo que había pasado me iba a matar y al mismo  tiempo se tocaba el arma de fuego”, señaló, horas después, a las autoridades la angustiada mujer, quien explicó que el hombre le permitió bajarse del vehículo a unos cuantos metros de donde la había ido a traer.

Irene decidió no quedarse callada y lo denunció a la Policía. Horas después el hombre había sido identificado y capturado por los delitos de privación de libertad y amenazas; estuvo resguardado en las bartolinas de San Salvador hasta ser llevado al centro penitenciario de Quezaltepeque.

En la audiencia preliminar sus abogados señalaron que todo se trababa de una “denuncia de carácter calumniosa” con el ánimo de tomar venganza contra uno de sus clientes que años antes había sido su compañera sentimental y solicitaron eliminar el delito de privación de libertad, ya que ella “andaba con su consentimiento”.

El caso llegó al Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador, donde se espera el desarrollo de la vista pública donde desfilarán las pruebas para determinar un fallo para el imputado.

Por. El Salvador Times.

Lea Nota Original Acá.

 

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“Párate ahí, si das información a la policía te vamos a matar” le dijeron pandilleros a un hombre tras desobedecer una orden en la colonia

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Querer tener una calle libre para poder circular fue el único “pecado” que un hombre cometió ante pandilleros de la zona que atentaron en contra de su vida por considerar que al botar las piedras colocadas estaba ayudando a la Policía Nacional Civil (PNC).

Cansado de la jornada laboral que había tenido, la noche del 27 de septiembre de 2017 Camilo (nombre modificado por seguridad) regresaba a su casa cuando en la entrada principal de la colonia en la que habitaba se encontró con grandes piedras que le impedían avanzar.

Teniendo conocimiento que las piedras eran colocadas por pandilleros para impedir que agentes de la PNC entraran a la colonia a patrullar, la víctima decidió remover con sus propias manos la barricada.

La molestia de Camilo era tal que no le importó que cinco de los delincuentes lo estuvieran observando y con actitud desafiante procedió a remover las rocas, algo que ningún otro vecino se había atrevido a hacer pese a los problemas que tenían para encontrar un lugar donde estacionar sus vehículos.

Una vez removidas las piedras, el hombre se dispuso a seguir su camino, pero los delincuentes salieron a su paso y le ordenaron detener la marcha, algo que la víctima no obedeció.

“Párate ahí”, fue el grito con el que  Kevin H., intentó atemorizar a un Camilo que se detuvo hasta que sintió que un disparo impactó con la carrocería del vehículo que fue rodeado por los delincuentes.

Al costado derecho del pick up se puso colocó Jimmy F., quien sin andar con rodeos le preguntó: “¿Por qué no hiciste caso de parar? Y si no bajas la luz te vamos a matar ya que nosotros mandamos en la zona”.

Lleno de impotencia. Camilo siguió escuchando a sus verdugos, en ese momento tomó la palabra José R., quien  le ordenó que se bajara del carro para que Eduardo A. le colocara la pistola en la cabeza y lo amenazara: “Si das información a la policía te vamos a matar”, lo sentenció.

Todo pasó en cuestión de minutos, Camilo sintió la muerte sobre sus hombros pero pese a esto decidió denunciar a las autoridades sobre lo que había pasado y se le dieron las medidas de seguridad previa al inicio de un proceso judicial.

Los sujetos fueron arrestados meses después y en el requerimiento fiscal fueron acusados por limitación ilegal a la libertad de circulación, el cual se mantuvo hasta llegar a la vista pública desarrollada por el tribunal Tercero de sentencia de San Salvador.

Tras las pruebas presentadas por la representación fiscal y los alegatos de la defensa de los cuatro imputados el juez los declaró culpables y por ser un delito menor los condenó a tres años de trabajos de utilidad pública por los daños ocasionados.

 

Nota por El Salvador Times 

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